Mostrando entradas con la etiqueta EGGUNS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EGGUNS. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de enero de 2009

CULTO DE EGUNES..

Los negros yorubanos originarios de Nigeria trajeron a Brasil el culto de sus ancestrales, llamado Eguns o Egunguns. En Itaparica , dos sociedades perpetúan esa tradición religiosa. ..

Los cultos de origen africano llegaron junto con los esclavos a Brasil. Los yorubanos - uno de los grupos étnicos de Nigeria, resultado de varias agrupaciones tribales, tales como Ketu, Oyó, Ijexá, Ifan e Ifé, de fuerte tradición, principalmente religiosa - nos enriquecieron con el culto de divinidades denominadas genéricamente de orixas. (1 - por razones gráficas y para facilitar la lectura, los términos en idioma yoruba fueron aportuguesados. Ej.: orisá = el orixá.)..

Esos negros yorubanos no sólo adoran y rinden culto a sus divinidades, sino también a sus ancestrales, principalmente los masculinos. La muerte no es el punto final de la vida para el yorubano, porque él cree en la reencarnación (àtúnwa), es decir, la persona renace del mismo seno familiar al cual pertenecía; ella revive en uno de sus descendientes. La reencarnación se realiza en ambos sexos; es un hecho terrible y penoso para ellos no reencarnar...

Los muertos del sexo femenino reciben el nombre de Iami Agbá (mi madre anciana), pero ellos no son individualmente venerados. Su energía como ancestral se aglutina de una manera colectiva y es representada por Iami Oxorongá, también llamada: Iá Nlá , la gran madre. Esta inmensa masa de energía que representa el poder de la ancestralidad colectiva de lo femenino es venerada por la " Sociedad Geledê", compuesta exclusivamente por mujeres, y sólo ellas detentan y manipulan este peligroso poder. El miedo del enojo de Iami en las comunidades es tan grande que, en las fiestas anuales en Nigeria en honor al poder femenino ancestral, los hombres se visten de mujer y usan máscaras con características femeninas, bailan para calmar el enojo y mantener, entre otras cosas, la armonía entre el poder masculino y el femenino . ..

Además de la Sociedad Geledê, existe también en Nigeria la Sociedad Oro. Éste es el nombre dado al culto colectivo de los muertos masculinos cuando no son individualizados. Oro es una divinidad así como Iami Oxorongá, siendo considerado el representante general de los antepasados masculinos y venerado solamente por hombres. Tanto Iami cuanto Oro son manifestaciones del culto a los muertos. Son invisibles y representan a la colectividad, pero el poder de Iami es más grande y, por consiguiente, mas controlado, inclusive, por la Sociedad Oro...

Otra forma, y más importante de culto a los ancestrales masculinos, es elaborada por las " Sociedades Egungum." Éstas tienen como finalidad celebrar ritos a hombres que fueron figuras destacadas en sus sociedades o comunidades, cuando vivos, para que ellos continúen presentes entre sus descendientes de forma privilegiada, manteniendo en la muerte su individualidad. Estos muertos aparecen de manera visible pero camuflada, la verdadera respuesta religiosa de la vida después de la muerte, denominada Egum o Egungum. Sólo los muertos del sexo masculino hacen apariciones, porque sólo los hombres poseen o mantienen la individualidad; a las mujeres le es negado este privilegio, así como el de participar directamente del culto...

Esos Eguns son venerados de forma adecuada y específica por su sociedad, en lugares y templos con sacerdotes diferentes de los de los orixas. Aunque todos los sistemas de sociedad que conocemos sean diferentes, el conjunto forma una sola religión: la yorubana. ..

En Brasil existen dos de esas sociedades de Egungum, cuyo tronco común se remonta al tiempo de la esclavitud: Ilê Agboulá, la más antigua, en Ponta de Arena, y una más reciente y ramificación de la primera, o Ilê Oyá, ambas en Itaparica, Bahía ..

El Egum es la muerte que vuelve a la tierra en forma espiritual y visible a los ojos de los vivos. Él "nace" a través de ritos que su comunidad elabora y de las manos de los Ojé (sacerdotes), muñidos de un instrumento invocatorio, un bastón llamado "ixã", que, tocando en la tierra 3 veces y acompañado de palabras y gestos rituales, hace que la "muerte se transforme en vida", y el Egungum ancestral individualizado esté de nuevo "vivo". ..

La aparición de los Eguns está rodeada de misterio, diferente al culto de los orixás, en el cual el trance se sucede durante las ceremonias públicas, delante de ojos profanos, de fieles y de iniciados. El Egungum simplemente surge en el salón, causando impacto visual y usando la sorpresa como rito. Se presenta con una forma corporal humana totalmente recubierta por una ropa de tiras multicolores, que caen desde la parte superior de la cabeza formando una gran cúmulo de telas, debajo de la cual no se ve ningún vestigio de lo que es o de quien está bajo esa ropa. Habla con una voz gutural, inhumana, ronca y, a veces, aguda, metálica y estridente - característica de Egum, llamada de séègí o de sé, y que está relacionada con la voz del mono marrón, llamado ijimerê en Nigeria ..

Las tradiciones religiosas dicen que bajo la ropa está solamente la energía del ancestral; otras corriente afirman que bajo las telas está algún meriwo (iniciado en el culto de Egum) bajo trance medíúnico. Pero, contradiciendo la ley del culto, los mariwo no pueden caer en trance, de cualquier tipo que sea. Sea como sea, Egum está entre los vivos, y no se puede negar su presencia, energética y mediúnica, pues las ropas están allí y ahí está el Egum...

La ropa del Egum - llamada de eku en Nigeria o opá en Bahía - o el Egungum propiamente dicho, es altamente sacra y sacrosanta y, por dogma, ningún ser humano puede tocarla. Todos los mariwo usan el ixã para controlar a la muerte, allí representada por los Eguns. Ellos y los asistentes no deben tocarse, pues, como se dice en los dichos populares de esas comunidades, la persona que sea tocada por Egum se cargará negativamente y el peligro la rondará. Esa persona deberá pasar por varios ritos de purificación para alejar los peligros de enfermedades o, tal vez, la propia muerte...

O sea, el Egum es la materialización de la muerte bajo las tiras de tela, y el contacto, aún un simple toque al pasar de esas tiras, es perjudicial. E inclusive los sacerdotes más calificados - como los ojé atokun, que invocan, guían y celan a uno o más Eguns - desempeñan todas esas atribuciones sustituyendo la manos por el ixã...

Los Egum-Agbá (anciano), también llamados de Babá-Egum (padre), son Eguns que ya tuvieron sus ritos completos y permiten, por eso, que sus ropas sean más completas y sus voces sean liberadas para que ellos puedan conversar con los vivos. Los Apaaraká son Eguns mudos y sus ropas son las más simples: no tienen tiras y parecen un cuadro de género con dos pantallas, una adelante y la otra atrás. Esos Eguns todavía están en proceso de elaboración para alcanzar el status de Babá; son traviesos e imprevisibles, asustan y causan terror a la gente. ..

El eku de los Babá está dividido entres partes: el Abalá, que es un armazón cuadrado o redondo, como si fuese un sombrero que cubre totalmente la extremidad superior del Babá, y de la cual caen varias tiras de telas coloridas, formando uNa especie de volados con tiras a su alrededor; el kafô, una túnica de mangas que acaban en guantes, y piernas que acaban igualmente en zapatos; y el banté, que es una tira de tela especial agarrada en el kafô e individualmente decorada y que identifica al Babá...

El banté, que fue previamente preparado e impregnado de axé (fuerza, poder, energía transmisible y acumulable), es usada por el Babá cuando está hablando y bendiciendo a los fieles. Él lo sacude en dirección a la persona y hace gestos con las manos que simulan el acto de agarrar algo, en ese caso el axé, e incorporarlo. Al contrario del toque en la ropa, este acto es altamente benéfico. En Nigeria, los agbé-Egum llevan el mismo tipo de ropa, pero con algunos aditamentos: unos usan sobre el alabá, mascaras esculpidas en madera llamadas erê egungum; otros, entre los albá y el kafo, usan pieles de animales; algunos Babá portan en la mano el opá iku y, a veces, el ixá. En estos casos, la ira de los Babás es representada por esos instrumentos litúrgicos...

Existen varias calificaciones de Egum, como Babá y Apaaraká, según los ritos, y entre los Agbá, según sus ropas, parámetros y maneras de comportarse. Las calificaciones, en verdad, son extensas...

En las fiestas de Egungum, en Itaparica, el salón público no tiene ventanas, y, después que los fieles entran, la puerta principal se cierra y sólo se abre al final de la ceremonia, cuando el día ya está clareando. Los Eguns entran en el salón a través de una puerta secundaria y exclusiva, único lugar de unión con el mundo externo...

Los ancestrales son invocados y ellos rondan por los espacios físicos del lugar. Varios amuxã (iniciados que portan el ixã) funcionan como guardias esparcidos por el lugar y en sus límites, para evitar que algunos Babá o los peligrosos Apaaraká escapen a los ojos atentos de los ojés, salgan del espacio delimitado e invadan los alrededores no protegidos. ..

Los Eguns se invocan en otra construcción sacra, cerca pero separada del gran salón, llamada de ilê awo (casa del secreto), en Bahía y igbo igbalé (bosque de la selva), en Nigeria. El ilê awo está dividido en una antesala, donde solamente los ojé pueden entrar, y el lèsànnyin o el ojê agba entran...

Balé es el lugar donde están los idiegungum, los asentamientos - estos son elementos litúrgicos que, asociados, individualizan e identifican el Egum allí venerado - y el ojubô-babá, que es un agujero hecho en la tierra, rodeado de varios ixã, los cuales, parados, delimitan el lugar...

En los ajubô se colocan ofrendas de alimentos y sacrificios de animales para el Egum que es venerado o invocado. En el ilê awo también está el asentamiento de la divinidad Oyá, en su cualidad de Igbalé, o sea, Oyá Igbalé - la única divinidad femenina venerada, simultáneamente, por los adeptos y por los propios Eguns ..

En el balé los ojê atokun van a invocar el Egum elegido directamente en el asentamiento, y es en este lugar que el awo (secreto) - el poder y el axé de Egum - nace a través del conjunto ojê-ixã/idi-ojubô. La ropa toma cuerpo y Egum se torna visible a los ojos humanos...

Después que salen del ilê awo, los Eguns son conducidos por los amuxã hasta la puerta secundaria del salón, entrando en el lugar donde los fieles los esperan, causando espanto y admiración, pues ellos llegaron allí llevados por las voces de los ojê, por el sonido de los amuxã, blandiendo los ixã por el suelo y a los gritos de saludo y repiques de los tambores de los alabê (tocadores y cantadores de Egum). El clima es realmente perfecto...

El espacio físico del salón se divide en sacro y profano. El sacro es la parte donde están los tambores y sus alabê y varias sillas especiales previamente preparadas y elegidas, en las cuales los Eguns, después de danzar y cantar, descansan por algunos momentos en compañía de otros, sentados o caminando, pero siempre unidos, el mayor tiempo posible, con su comunidad. Este es el objetivo principal del culto: unir los vivos con los muertos...

En esta parte sacra, las mujeres no pueden entrar ni tocar las sillas, pues el culto es totalmente restricto a los hombres. Pero existen raras y privilegiadas mujeres que son la excepción, como si fuese la propia Oyá; ellas son generalmente iniciadas en el culto de los orixás y poseen simultáneamente ojê (puesto y cargo jerárquico) en el culto de Egum - estas posiciones de gran relevancia causan envidia a la comunidad femenina de fieles. Son estas mujeres que celan por el culto, fuera de los ministerios, confeccionando las ropas, manteniendo el orden en el salón, respondiendo a todos los cánticos y conduciendo algunos especiales, en los que solamente ellas tienen el derecho de cantar a los Babá. Antes de iniciar los rituales para Egum, ellas hacen una ronde para danzar y cantar en honor a los orixás, después de este saludo ellas permanecen sentadas con las otras mujeres. Ellas funcionan como eslabón de unión entre los atokun y los Eguns al transmitir sus mensajes a los fieles. Ellas conocen todos los Babá, sus modos de ser y sus manías, y saben como agradarlos ..

Este espacio sagrado es el mundo del Egum en los momentos de encuentro con sus descendientes. La gente está separada de este mundo por los ixã que los amuxã colocan estratégicamente en el suelo, haciendo así una división simbólica y ritual de los espacios, separando la "muerte" de la "vida". Es a través del ixã que se evita el contacto con el Egum: él respeta totalmente el precepto, es el instrumento que los invoca y los controla. A veces, los mariwo son obligados a detener el Egum con el ixã en el pecho, tal es la voluptuosidad y la tendencia natural que él tiene de ir al encuentro de los vivos, siendo preciso, una que otra vez, que el propio atokun tenga que intervenir rápida y crispidamente, pues es el ge que por el cela y lo invoca, por el cual él tiene gran respeto...

El espacio profano se divide en dos lados: a la izquierda están las mujeres y niños y a la derecha, los hombres. Después que Baba entra en el salón, comienza a cantar sus cánticos preferidos, porque cada EGUM en vida pertenecía a determinado orina. Como dice la religión, toda persona tiene su propio orina y esta característica se mantiene en el GUM. Por ejemplo: si alguien en vida pertenecía a xango, cuando muere y viene con EGUM, él tendrá en sus vestiduras las características de Xango, tirando a los colores rojo y blanco. Portará un ose (hacha de lámina , que es su insignia, pedirá a los alabes que toquen el aLuja, que también es el ritmo preferido de Xango, y danzará al son de los tambores y de las palmas entusiastas y excitadamente marcadas por los foie femeninos, que también responderán a los cánticos y exigirán la misma animación de las otras personas allí presentes...

Baba también danzará y cantará sus propias músicas, después de haber loado a todos y ser bastante reverenciado. Conversará con los fieles, hablará en un posible yoruba arcaico y su ato un funcionará como traductor. Baba-GUM comenzará preguntando por sus fieles más frecuentes, principalmente por los foie femeninos; después por los otros y finalmente será presentado a las personas que están allí por primera vez. Baba estará orientando, bendiciendo y castigando, si fuera necesario, haciendo el papel de una verdadero padre presente entre sus descendientes para aconsejarlos, manteniendo así la moral disciplina común a sus comunidades, funcionando como verdadero mediador de las costumbres y de las tradiciones religiosas y laicas...

Finalizando la conversación con los fieles y ya habiendo visto a sus hijos, Babá-Egum parte, la fiesta termina y la puerta principal se abre: el día ya amaneció. Babá partió, pero continuará protegiendo y bendiciendo a los que fueron a verlo...

Esta es una breve descripción de Egungum, de una fiesta y de su sociedad, no detallada, pero suficiente para un primer y simple contacto con este importante lado de la religión. Y también para comprender la muerte y la vida a través de las ancestralidades veneradas en esas comunidades de Itaparica, como un reflejo de la sobre vivencia directa, cultural y religiosa de los yorubanos de Nigeria. ..

PARA REPASAR..

Entidades espirituales más allegadas al plano terrenal, con todas las costumbres y vicios, condenadas a vagar por el espacio, surgen en Umbanda como "Exus", donde generalmente aparecen como "almas sufridoras", que deben ser adoctrinadas, lo que revela una fuerte influencia del espiritismo Kardecista. Las manifestaciones de dichas entidades se producen en ceremonias o sesiones las cuales se denominan de "kimbanda ". Tanto el Exu (hombre) y Pombagira (mujer) dependen de sus respectivos jefes de legiones y falanges, las mismas supervisadas por "OGUN MENYE" EL color en las vestimentas de los mediums, guías o collares de protección y velas, es el blanco y negro, y "povo da encruzilhada" (calles) donde en los items nombrados predomina el color rojo y negro.

Según la mitología Gege y nago, Exu era el nombre propio de un Orixá, ayudante y compañero de Omulu, señor de la peste, de la viruela y de la muerte. En kimbanda, Exu Caveira, Exu Ganga, Exu das sete Cruces, Exu Tirirí, Exu Capa Preta, o en la manifestacion femenina Exu Maria Padilha, Exu Sete Saias, Pombagira das Almas, Exu Cigana, Exu Maria Mulambo, - para citar los más populares -, siguen siendo ayudantes de Omulu, esto es, de un Orixá. Durante visitas realizadas a casas de religión muchas veces he escuchado de mis propios colegas o mismo gente asistente a sesiones el siguiente comentario: las entidades de línea blanca de Umbanda (caboclos) son buenas, pero las entidades de línea roja (Exus) son malos, este es un punto que me gustaría aclarar, para ellos un espíritu es bueno si no es "hostil" a los hombres, "malo" si lo es. Los Exus, según enseñan las tradiciones y las experiencias, son hostiles, pueden hacer daño: de ahí su "maldad", pero atención, porque un Exu bien adoctrinado, con un médium encaminado correctamente dentro de las leyes religiosas, puede ser la herramienta más eficaz para la ayuda de aquel feligrés que se acerca a consultar a estas entidades por problemas materiales o espirituales.

Entidades expertas en realizar o desmanchar trabajos de brujería o magia negra, cultuado por toda casa abierta de cultos afro-americanos, defensor y custodia del terreiro (templo), generalmente ubicado en la entrada principal donde se le ofrendan velas, puros, bebidas y comidas. Las ofrendas a dejar según sea su afinidad y el Exu interpelado, puede ser la orilla de un río, en el cementerio, una encrucijada, monte, selva, etc, etc.

Si una persona acude a los Exus "para hacer el mal", no habrá umbandista que no afirme que eso es pecado, un pecado que deberá ser necesariamente purgado kármicamente.

Para muchos el tema de kimbanda es conflictivo y comentan sin saber, ni tener conocimiento de la verdadera raíz de esta practica religiosa, pregunto:

Será que en el mundo de materialistas y pecadores en el que vivimos es mas fuerte el deseo de pedir, a esas entidades de bien, que trabajen para el mal ?
Porque adjudicar el mal a una entidad, que solo hace cumplir el pedido, a cambio de una ofrenda?

Quien es el culpable? Exu y Pombagira ?

Todos aquellos que en algún momento tengan la posibilidad de estar consultando con una entidad de Kimbanda, siempre recuerden... no malogre su Karma, ni a la entidad.
Busquemos entonces utilizar esa inmensa energía para el bien..

martes, 11 de diciembre de 2007

Mitos de Oya y Eguns


Oyá no podía tener hijos y fue a consultar al babalaô. Este le dijo, entonces, que si ofreciera sacrificios, podría tenerlos. Uno de los motivos por los cuales no tenía todavía era porque ella no respetaba su prohibición alimentaria (evó), que prohibía comer carne de carnero. El sacrificio sería de 18.000 caracoles de mar (el pago), muchas telas coloridas y carne de carnero. Con la carne preparó un remedio para que ella lo comiera; y nunca más debería comer de esa carne. En cuanto a las telas, deberían se entregadas como ofrenda.

Ella así lo hizo y, tiempo después, dió a luz nueve hijos (número místico de Oyá). De ahí en adelante ella también pasó a ser conocida por el nombre de "Iyá omo mésan", que quiere decir "la madre de nueve hijos" y que se aglutina como "Iyansan".

Hay otra leyenda para explicar el mito de Iansã. En cierta época, las mujeres eran relegadas a un segundo plano en sus relaciones con los hombres. Entonces ellas resolvieron castigar a sus maridos, pero sin ningún criterio o límite, abusando de esta decisión, humillándolos en demasía.

Oyá era la líder de las mujeres, qeu se reunían en el bosque. Oyá había domado y entrenado un mono marrón llamado ijimerê (en Nigeria). Utilizó para ello una rama de atori (ixã) y lo vestía con una ropa hecha de varias tiras de tela colorida, de modo que nadie veía el mono debajo de las telas.

Siguiendo un ritual, mientras Oyá blandía el ixä en el suelo el mono saltaba de un árbol y aparecía de forma alucinante, moviendose como fuera entrenado para hacerlo. De este modo, durante la noche, cuando los hombres pasaban por ahí, las mujeres (que estaban escondidas) hacían aparecer el mono y ellos huían totalmente asustados.

Cansados de tanta humillación, los hombres fueron con un babalaô para intentar descubrir lo que estaba sucediendo. A través del jogo de Ifá, y para castigar a las mujeres, el babalaô les cuenta la verdad y les enseña como vencer a las mujeres a través e sacrificios y astucia.

Ogum fue el encargado de la misión. El llegó al lugar de las apariciones antes que las mujeres. Se vistió con varias telas, quedando totalmente cubierto y se escondió. Cuando las mujeres llegaron, apareció súbitamente, corriendo, gritando y blandiendo su espada por los aires. Todas huyeron desesperadas, inclusive Oyá.

Desde entonces los hombres dominaron a las mujeres y las expulsaron para siempre del culto de Egum; hoy, ellos son los únicos autorizados para invocarlo y venerarlo. Pero, aún así, ellos rinden homenaje a Oyá, en su calidad de Igbalé, como creadora del culto de Egum.

Conviene hacer notar que, en el culto, Egum nace en la selva (igbo igbalé). En Brasil, en el ilê awo, él nace en el cuarto de balé, donde son colocadas ofrendas de comidas y realizadas ceremonias a los Eguns.

Oyá también es venerada como madre y reina de Egum, como Oyá Igbalé. Y, como nos explica la leyenda, Oyá, la selva y el mono están intimamente ligados al culto, inclusive en relación a la voz del mono como forma de hablar del Egun.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Égungun: divinidad de los antepasados
Escrito por Eshu Omó Iré

Este orisha, conocido como el espíritu de los antepasados, es llamado también Eggun, los padres difuntos, el muerto, o Ara Orun: el ciudadano del cielo.

El espíritu de los antepasados se materializan en Égungun. Este es la encarnación de los espíritus de las personas muertas de quien se cree que ha venido de Orun (el mundo espiritual) a visitar a sus hijos; es por eso que se la llama Ara Orun (el ciudadano del cielo). En esta forma materializada, el Égungun se viste de Ago, un vestuario hecho de telas de diferentes colores y que se cose de manera tal que cubre a la persona de la cabeza a los pies, ninguna parte del cuerpo de Égungun puede ser visible. Se le ponen unos zapatos improvisados que le cubren los pies, y un velo de malla en la cara para facilitarle la visión, pero también para ocultar su identidad. Se le atribuye un tambor, el aberán (machete utilizado en los sacrificios), Alapata y Alate Orun, que son los símbolos del culto a Eggun. El mismo habla con una voz gutural.

Muchos Égungun utilizan diferentes caretas o amuletos que se han puesto negros debido a la gran cantidad de años que han estado en contacto con la sangre de los sacrificios. Se cree que la persona viva que se pone el traje de Eggun de la familia, también adquiere los poderes espirituales de los antepasados que representan.

En esta forma materializada, el Eggun puede hablarle a los vivos y rogar por ellos. también se le rinde todo el honor y respeto que se le debe rendir a tan majestuoso visitante del cielo. A las mujeres y a los no iniciados les está prohibido acercársele y a los hombres que se le enfrentan deberán quitarse el sombrero y los zapatos, y postrarse. En días pasados , tocar el Égungun significaba la muerte para los no iniciados.

El espíritu de un antepasado en particular, puede invocarse para que asuma su forma material, aparezca solo, y le hable a los hijos vivos y a las viudas, dándole la seguridad de la atención espiritual y las bendiciones que ellos deseen. En ocasiones festivas se pueden llamar a los espíritus de todos los antepasados, quienes bendicen a los vivos y reciben ofrendas. Esta fiesta anual de los Égungun, se describe como la fiesta de todos los difuntos de los Yorùbás. En estas fiestas se pueden ver diferentes tipos Égungun, incluyendo el mayor, el travieso, los hijos de Égungun y el Égungun Alago, quien lleva puesto el sudario de una persona en particular.

Esta fiesta anual en honor a los antepasados, es en muchos lugares, el acontecimiento más importante del año y señala el inicio de la nueva temporada del ñame, por lo que los antepasados que han trabajado en el pasado con la tierra, deberán recibir los frutos agrícolas antes que cualquier otra persona.

Las ceremonias de la sociedad Égungun se realiza entre los meses mayo y junio, en un festival llamado Ikenlé, una de las festividades más importantes de la cultura Yorùbá y respetada por los demás territorios, debido al poder místico que representa. Este festival dura ocho días y comienza con ceremoniales secretos en donde sólo participan los sacerdotes de Égungun, cuyo máximo representante recibe en nombre de Alagba, que es asistido por otros de menos rango llamados Alaran, Ejorun y Aken.

Con relación al Égungun, se debe mencionar que siempre que en un pueblo o aldea se produzcan calamidades terribles y exista la necesidad de ofrecer un sacrificio propiciatorio, la practica común es que un Égungun lleve el sacrificio prescrito al lugar adecuado en medio de la noche. La idea que existe con relación a esto, es que los antepasados están cerca de la divinidades por un lado, y de sus hijos vivos por el otro, por lo que fácilmente pueden interceder con las divinidades enfadadas en nombre de sus descarrilados y arrepentidos hijos.

Para algunas personas el culto de los antepasados puede parecer burda superstición, pero esto no es así, la verdad del asunto es que lo Yorùbás , al igual que otros grupos étnicos africanos, lo utilizan como un modo de protestar contra la muerta. Este culto responde al rechazo humano de reconocer que con la muerte termina todo, y al deseo de sobrevivir, que son razones que están muy arraigadas en la naturaleza humana.

Es de señalar que al igual que Obbatalá, Shangó, u otro orisha, Égungun también es una deidad, un orisha y no la muerte como muchos piensan.

Este orisha rechaza la tela de color rojo, sus sacrificios y ceremonias se hacen en el bosque, se le ofrecen nueces de kolá, ginebra, chivos, chivas, gallos, gallinas, palomas, aceite de palma, panes de maíz, frijoles, maíz cocido, vino de palma, pimienta de guinea, entre otros. La planta que le corresponde es la conocida como mar pacífico, con ella también se prepara un refresco para brindar y agasajar a Eggun.
LOS EGGUNS: Espíritus que nos rodean
Escrito por Eshu Omó Iré

Los muertos (ikús) o espíritus que nos rodean (egguns) deben de estar atendidos y conformes, por lo cual se les respeta tanto como a los SANTOS (orishas). La reverencia a los antepasados es uno de los pilares de las religiones africanas.

En la religión Yoruba el muerto pare al santo (ikú lobi ocha) y antes de invocar y pedir permiso (moyugbar) y saludar a los orishas hay que invocar a los muertos. Esto se debe a que todos los orishas fueron seres vivos originalmente como los santos católicos y después de muertos se les da el titulo de santo por la vida que supieron llevar aquí en la tierra, tal es el caso del orisha Changó que fue cuarto rey de Oyó (ile Ife) la actual Nigeria.

Los Egguns comen antes que Elegguá y separados de los orishas. En determinadas ceremonias se les ofrenda una vela (ataná), coco (obi) en nueve pedacitos que es la marca de el muerto, agua fresca (omi tutu), aguardiente (otí), café (omi bona), tabaco (achá), pimienta de guinea (ataré), y se utiliza la cascarilla (efún). Esta ofrenda se sitúa en el piso fuera de la casa o en un vertedero o caño interior de no existir patio y se dispone dentro de un círculo o rectángulo (atena) dibujado con cascarilla en cuyo interior se dibujan signos y firmas.

La ceremonia se inicia con la moyugba correspondiente y la declaración del sentido de la ofrenda. Esto se puede realizar mientras se les brinda coco fresco a los muertos lo cual se hace en pequeños pedazos que se tiran hacia el interior de la figura trazada en el piso diciendo alfaba ikú, alafaba ano............. Esta ofrenda es obligatoria cuando se va a sacrificar un animal de dos o cuatro patas.

Al terminar se preguntará a los egguns o Éggun si recibieron la ofrenda, si dan su conformidad y hacia donde se llevan los residuos. Esto se hará con cuatro pedazos de coco fresco según las reglas para la lectura del coco y uno de testigo por si se rompe alguno de los pedazos que se tiran y se hace de espalda al Éggun.

Otros religiosos plantean que los muertos no deben comer en el interior de las casas por lo que su comida se les servirá en el patio y lejos de la vivienda. A los muertos se les puede ofrecer agua, pan, bebida, tabaco y alimentos cocinados sin sal lo cual puede ser la comida que prefería el difunto si la ofrenda es para un muerto determinado. Todo esto se sitúa en un plato roto y se encenderá una vela; al día siguiente se hace la moyugba y se pregunta mediante los cocos el que camino coge la comida, esto puede ser en la manigua o monte (nigue), en la basura (ikún), en una loma (ilé oké), en el río (ilé oshún), y así sucesivamente.

Los presentes en estas ceremonias con los muertos deben ser marcados con una cruz de cascarilla en la frente como protección. Las flores constituyen una ofrenda que algunos oficiantes (olochas) emplean debido a la esencia que es un fluido espiritual explicito en el oddun irete juanjuan.

Cuando el alma de un difunto, a pesar de estar bien atendido, ofrece su presencia continuamente, Oyá-Yansa (dueña y portera del cementerio) ordena que se haga una hoguera en el patio porque el fuego asusta a los muertos y los aleja aunque no los quema.

En el espiritismo o parte espiritual el tratamiento que se le brinda a los espíritus es distinto, varía de acuerdo a que sea espiritismo puro o influido por Ocha, el Palo, u otra religión.

En algunos casos los espíritus se atienden con una bóveda espiritual que se montan más o menos compleja según lo requiera el cuadro espiritual de la persona. En una de las copas de agua que conforman la bóveda se colocará un crucifijo. Un espiritista será quien determine la conformación definitiva de la bóveda y la podrá abrir en una sesión espiritual que se realizará en el lugar.

La bóveda espiritual contribuye a fortalecer a los guías y protectores de la persona, que pueden ser conocidos o no y entre los cuales se incluyen sus familiares muertos. Cuando un creyente desconoce su cuadro espiritual puede invocar a sus protecciones con nombres temporalmente asignados hasta investigar. Una atención a los espíritus está constituida por el vaso o copa de agua o "asistencia" que se les dedica. En estos vasos no se deben colocar flores aunque algunos olochas lo hacen.

En el espiritismo más puro, la ceremonia de invocación se hace mediante oraciones y cantos. Son muy utilizadas las oraciones al Ángel de la Guardia, a los guías y protectores según los preceptos Cardecianos.

En el espiritismo practicado en Ocha se utiliza el vaso de agua, el agua bendita, perfume, velas, flores y determinadas hierbas para despojos. También se puede emplear la cascarilla como filtro protector así como el tabaco y el aguardiente según los gustos del muerto.

En algunas sesiones espirituales a las personas que se les incorporan entidades espirituales se les llama instrumentos o caballos, o sea, pasan o montan muertos, piden tabaco y aguardiente al ser poseídas los cuales habrá de tenerse a mano. En el campo espiritual también se emplean la misa espiritual y la misa católica en la iglesia. Ambas formas se emplean para darle luz a los muertos y elevarlos.

Si hay daño por un muerto oscuro o uno enviado desde un "caldero de palos o mayombe”, este debe ser eliminado primero en su aspecto espiritual mediante recogimientos, despojos, pasar el muerto, misas, etc. y después hacer el rompimiento en el campo material con ebboses, purificaciones, baños y paraldos. La relación entre el espiritismo y la religión Yoruba y lucumi es muy estrecha, porque sin la atención a los muertos nada sale bien pues el muerto es primero.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...