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viernes, 26 de diciembre de 2008

VOCABULARIO LUCUMI

LETRA A


Aboré:
(1) Jefe de los ídolos como Babalawo.
Aború:
(1) Nombre de una de las mujeres con quienes se encontró Orula, encaminándose a casa de Olofí, que tenía citados a todos los Babalawos para perderle.
Aboyú:
(1) Nombre de una de las mujeres que ayudaron a Orula a salir triunfante de las pruebas a que lo sometió Olofin.
Aché:
(1) Palabra; Es un don de virtud, concedido por Oludumare y Olofin a todos los Ochas y ciertas personas tengan santo asentado o no. Por eso al que se le asienta Santo, se ponen el la cabeza ciertas cosas del Santo, para que reciban las gracias de las Ochas y a esas cosas se le dan también el nombre de Aché porque si se la ponen en la cabeza es, con el Objeto que reciba Yyaguo el Aché del Santos, o de los Santos que cojan; Alma; Bendición; Gracia; Virtud; Amén. Sinónimos: Ashé
(2) Es virtud concedida por "Olofi" a los "Oríshas" para que ejerzan determinado poder y posesión. El que tiene santo asentado en su "orí" tiene "aché", pero el que no, lo recibe por irradiación del santo que lo quiere ayudar, proteger, hacerle regalo, milagro, gracia o prueba. Gracia que tiene una persona para lograr que los dioses le oigan cuando pide. Que sale o sucede lo que dice Fulano. Sagrado. Divinidad. Gracia. Virtud. Don. Poder mágico. Dar "aché" es sacramental a un sujeto. Suerte. Según Ortiz, es poder. Orden imperativa. Aprisa. Milagro. Gracia. Don. Protección e irradiación del santo. Bendición. Luz. Actor. Autoridad. Portento. Fiesta.
Aché awó:
(1) Salutación que repite en toda ocasión el Olórisa antes de realizar un rito; "Bendíceme Mayor, padre difunto, bendíganme todos los muertos que están en la casa de Yansa, en el cementerio. Sinónimos: Aché babá ikú, Aché. aché tó bógbo madé lo ilé yansa. móyuba, Babalawo, Moyuba, Moyubá iyalocha..., Olúo
Aché olofi:
(1) Mandato (o gracia) de Olofin.
Achó dodo:
(1) Traje de todos colores, "de una tela irisada". (Para promesa o en honor de Oyá).
Achó kanekú:
(1) Ropa o tela de colores.
Achó oferere:
(1) Traje de color azul pálido.
Achó olokún:
(1) Tela o traje azul.
Adá olomi:
(1) Machete mi dueño, machete Padre Orisha: Esto se dice cuando se está haciendo rogación con un machete a Yemayá. Sinónimos: Adá dadá orisha
Adalú:
(3) Frijol de carita cocido solo. Se le pone a Ochún.
Adura:
(2) Una piedra (otán) de terreno alto, para poner junto a la piedra de Olokún.
Agufán:
(1) Pajarraco. Se le dice al que tiene el andar pesado, y es jiboso, "Agufán waloko koloyú", es un canto de puya que va dirigido a alguna persona desproporcionada o sin gracia.
Aini:
(1) "La gente fea, miserable, sucia, llagada. Los pordioseros que Eleguá invitó a su fiesta y Obi se sintió ofendido y Olofi castigó su orgullo". Sinónimos: Alakisa, Alégbo..., Ebúregua aimó, Laini, Ochí
Ajere oguó osa ologuó oyú muni guiri abú feni ya wao:
(1) "con respeto, reverencia, mire le doy con voluntad lo que le gusta para que esté contento y nos conceda lo bueno que le pedimos". (Rezo en eguerefé de Ta Iño Blas Cárdenas).
Akachó obatalá:
(1) Escalera de Obatalá. Es un atributo de este orisha, ("para subir al cielo". Se coloca una escalera en miniatura entre los objetos de su culto).
Akebó aké to ake omó ariku babaguá orí awo ke oké to mi re:
(1) Palabras que pronuncia la Iyalocha al comenzar el rito de purificar la cabeza: "significa que de verdad nada malo caiga sobre el omó, (devoto) que su Ángel lo quiera y mantenga su cabeza clara, su cabeza y a él sin enfermedad". (También se dice: ori etié asaka lá wé ojúaní moyuba rí orí amé Alafia ebá tié olorun oka lerún orún mó lé ori etié).
Akodé:
(1) Gorro de Changó, (tela roja, color emblemático de este Orisha).
Akpateré:
(1) (Ortiz). Forma corrupta de 'Okpátere"; otra corrupción lo es "Apáteré". La voz viene de Okpá; palo, bastón, cetro; "te"; adorar, propiciar; "ere": Imagen, ídolo. Por lo que "Okpátere" equivale a palo o bastón para adorar o propiciar. Es el bastón o imagen para propiciar.
Akuetí:
(1) Nombre africano de Ta Pablo Alfonso, famoso Babalao de la época colonial.
Alafi oloro alafi omó alafi odá alafi ke ebó odá:
(1) Rezo para el signo Alafí de buen augurio, en la adivinación por medio del coco: cuatro pedazos mostrando la pulpa. "Alafia protector de su hijo le hará bien, lo cuida y quiere".
Alagogó ilé fún olorin:
(1) Campanero de la iglesia.
Aláwó:
(1) Color colorado.
Aláwó meyi:
(1) Que tiene dos colores o doble cara. Bruja, brujo.
Aláwó obé odó:
(1) Color que abunda en las orillas de los ríos. El color verde aparece en el collar y en otros atributos de Orúmbila, el orísha que patrocina a los babalawós y habla por Ifá.
Alawo obedo:
(1) Color verde de collares.
Alufá:
(2) (Ortiz). Doctor en Teología.
Añoloún:
(1) Fuerte, poderoso, (en eguado).
Apolo:
(1) Remo.
(2) Rana. Sinónimos: Apólo
Aposí:
(2) Tamborcito análogo al Agbosí y como aquel, egguado y "del pie del fundamento" y sólo usado "para fiestas grandes de Obatalá".
Apoto:
(1) Tinaja. En tinaja de barro se pone a Olókún. También a los Ibédyí y a Babalú.
Ará táko:
(1) Pueblo yoruba traído a Cuba. Su idioma es hablado por muchos olóchas. Aráttáko quiere decir del campo o en el campo, según nos informan. Sinónimos: Ará tákua
Araoke:
(1) Africano. Individuo originario del continente africano. No es lo mismo que "negro", y todo individuo negroide no es "negro"; por otra parte, ser negro no es un defecto ni un motivo de bochorno, tanto más cuanto toda la humanidad primitiva fue negra y la actual población del mundo es "de color", o no rubia, en más de sus tres cuartas partes.
Arikú babá awó:
(1) "Salud, Padre Santo", palabras que pronuncia el Olorisa cuando consulta a los orishas por medio del coco.
Arikú bambaya:
(1) (Lydia). Resguardo que consiste en un palo vestido con una faldeta, que se alimenta como a Elégguá y se coloca detrás de la puerta; desempeña también la delicada función de impedir la entrada en las casas de espíritus perturbadores o dañinos.
Arriero:
(1) Voz de los africanos gangás. para nombrar a un ave de vistosos colores que abunda en los campos de Cuba y el cual tiene significaciones religiosas. Aún no se ha reparado bien lo útil que resultó el arriero (ave) en nuestras guerras del siglo XIX.
Arú:
(1) "La Suerte que fue con la Muerte a ver a Olofi y éste les ordenó que hicieran ebó con toda clase de animales".
Asabá:
(1) Yemayá, "mandadera de Olokun".
Atá firín:
(1) Menta, especie de olor.
Até ifá:
(1) Tablero de adivinar que usa Orunla, el Dios de Ifá, para adivinar. Oráculo que usan los babalawós. Mesa redonda de adivinación que usan los sacerdotes de Ifá. Según el Dr. Fernando Ortiz, "Até" procede de "a", prefijo sustantivador; y "te", estar plano, percutir, adorar. El "ate" es un círculo de madera de unas catorce o más pulgadas de diámetro; tiene un borde labrado en el mismo cuerpo de la madera y asemeja una bandeja; tiene cuatro puntos marcados en los extremos de dos diámetros perpendiculares; esos puntos son o representan las cuatro esquinas del mundo, los cuatro puntos cardinales. Hemos observado un Tablero de Ifá sin marca alguna en los bordes, otro tiene en cada uno de los cuatro puntos cardinales dos cauris boca arriba incrustados. Ortiz presenta uno en la Pág. 169 del Tomo III de su magna obra "Los Instrumentos de la Música Afrocubana", que tiene en cada punto incrustada una cara. El propio Ortiz señala que a veces tiene una sola cara o cabeza "de Echu o de Elégguá, el orísha que todo lo ve", y que esas cuatro cabezas o puntos cardinales son (los Echu meri bayé o "cuatro caminos de Echu") y la concepción metafísica del cosmos". El punto Norte es Obatalá; el Sur es Oddúa; el Este, Changó y el Oeste Echu, etc. 'Para más detalles consulte a Ortiz. Sobre el tablero echa el babalawó un polvo hecho de colmillo de elefante al que llaman "yefá". En Caibarién, Las Villas, hubo un congo que usaba harina de maíz. Nos dicen que también se usa polvo de arroz unido a otras substancias. Nosotros hemos visto un polvo muy fino que parece harina de maíz con alguna otra substancia blanca. Ese yefá o polvo del Até es regado en todo el tablero de manera que forme una capa fina, para lo cual se usa una escobilla que parece de estropajo de soga. A continuación, el babalawó que está registrando (sentado en el suelo con su Até entre las piernas, sobre paño blanco y alfombra), sienta delante de él a una mujer que tenga una mano de Orula, le pone una toalla sobre las piernas y encima un ékuelé, entonces él toma en ambas manos varias semillas de corojo llamadas "ekine", los cuales son rogados, para después agarrarlos y soltarlos con la mano derecha; ese trabajo permite un conteo de las semillas o corojos africanos que quedaron o no fueron agarrados con la dicha mano derecha. Ese conteo da una numeración y posiblemente un rayado en el yefá del Até, que sirve para sacar las letras u odus del Ifá. Esas letras son aplicadas, previa adaptación intelectual y el correspondiente "aché", al sujeto o al asunto que se registra o investiga. Eso o mejor dicho, algo así, es lo que se hace con ese oráculo llamado "Ekine de Orula o de Ifá". Hemos logrado ver el registro del año 1956, para "ver" a Orula hablar por "Ekine Ifá". Es una labor agotadora intelectual y físicamente. La primera sesión principió con saludos, sacrificios y bajadas de Orula al Até, seguida del registro. Orula en persona habló por los "Ekines" en el "Até de Ifá". Esa sesión terminó a las tres de la tarde y duraba desde las seis de la mañana. A las cuatro continuaron los babalawós con la segunda sesión que terminó a las seis de la tarde, pues solamente se registra durante el día. Observamos que los sacerdotes pasaron diez horas con atención concentrada y fuerte trabajo intelectual para lograr la fiel interpretación de los "odus". Esos "ódun" son la palabra de Orula, quien era mudo de pequeño, pero al hacerse adolescente Olofi le pegó dieciséis veces, una por cada año que tenía, y el muchacho pronunció un ódu de cada vez formando así las dieciséis letras primeras de su propio oráculo. El primer ódu fué "Eyiobe Meyi". el segundo, "IyekúMeyi". Según el Dr. F. Ortiz, los cuatro ódus de los muertos son: "Ofún meyi, Oyekú meyi, Otúa oggüe y Ogúndaofún". De los dieciséis signos o letras primeras se obtuvieron 240 ódus secundarios y 096 terciarios, siendo un total de 352. Se comprenderá la complejidad de este oráculo y la inteligencia que debe exigírsele a un hijo de San Francisco para conocer, interpretar y aplicar a innúmeras personas tantos ódus. Solamente nos resta apuntar que el Até de Ifá no se usa en días lluviosos y que su registro es el último recurso para tener seguridad en la Regla de Ocha. Sinónimos: Akpán ifá, Apón, Apún, Faté, Irofá, Loflé, Okpó ifá, Opón
Atíolo:
(1) Orilla del mar, costa.
Awóyo toló bé ya mí kué kuéye adufá:
(1) "Señora, (Yemayá) para adorarte madre mía, te voy a dar un pato (su sangre)".
Awoyó yemayá. yemayá olodó are mi yé:
(1) Llamando a Yemayá dueña del río, para adorarla y ofrendarle.
Ayá da se meni oqún oná akasese nio bá:
(1) El perro tiene cuatro patas y solo toma un camino.
Ayá da sí meni oyú ona olelé mi oba:
(1) "el perro va por el camino real, no coge cuatro caminos. Coge un sólo camino".
Ayá kueo olorí ewé ayaku emó ché bó mofó ráye:
(1) Frase que dice el Babá para despachar, enviar el ebó, (la rogación y ofrenda); "dice que el ebó se ha hecho y se ha pagado y se despacha para que rompa lo malo; que ya nos hemos limpiado para que nos de vida y salud, que se repare el mal, y el santo tenga compasión con nosotros". (El coro responde también, ayá kú emó ché bo mó fó ráye).
Ayá oní elese kinché igbó:
(1) Perro tiene cuatro patas y sólo sigue un camino.
Ayágua" ayakuá:
(1) Jicotea. Es comida de Changó. Su caparazón se decora de rojo y blanco, que son los colores del orícha de la música y el rayo, y a él se le dedica, poniéndolo en algún lugar visible del ilé, como uno de sus atributos predilectos. Sinónimos: Ayákuá
Ayano ayakuó kuó ajoró ayigá ogún onobí ta sa nigwa guado omoló gudá ayá kuó kuó tu yu kuara arábi babaló gudú fiédeno lébguo mabino:
(1) "Padre sobrenatural, la epidemia que viene, sólo usted puede quitarla y salvarnos del mal, perdón y apiádase de sus hijos". Rezo a Babalú Ayé, para que aleje las epidemias.
Ayaumbo á olorún:
(1) Lloviendo, (del cielo cae la lluvia).
Ayeolowa:
(1) Mundo.
Ayé:
(3) Caracol de forma alargada, diferente a los kauri del dilogún, que el consultante guarda en su mano mientras el olórissa derrama los caracoles sobre la estera.
Ayibó:
(1) Persona de piel descolorida a las cuales se les llama vulgarmente "blancas", aun cuando no son tan decoloradas como para considerarlas del color de la leche, del carbonato de cal o yeso. Por otra parte, no existe normalmente la piel exactamente blanca o totalmente decolorada de los cinco pigmentos que matizan de rojo, amarillo y negro, los que aparecen en todos y cada uno de los seres humanos en distintas proporciones. Respecto a "blanco y negro" hay muchas especulaciones que parten de "criterios" arbitrarios y de base económica con beneficios políticos y cegueras científicas. Sinónimos: Iyibó, Oibó, Yibó
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA B


Babá odo wimi iyá odó wimi. oloyaré bóba ichororó abé to ri torúgúó:
(1) "Tiene que oír lo que le dice su padre y su madre. sino va a parar en la cárcel.
Babalawó:
(1) Sacerdote consagrado por Orunla. A continuación reportamos un arreglo de la versión que nos dio el olúo Achaddé Oré, de los hijos de Orunla y sus asuntos. Cuando San Francisco Divino reclama la cabeza de un hijo suyo, ninguna obra religiosa lo puede retener ni impedir. Si de chiquito a Ud. le asentaron en su cabeza al mismo Obatalá, por que él así lo pidió, cuando Orunla reclama esa cabeza para que los asienten a él, Ud. tiene que ir a un Ilé de babalawó, donde lo preparan para entrar en la Orden de los Babalawós. Desde entonces Ud. no tiene que ver con las prohibiciones y obligaciones del orisha anterior. Cuando le asientan Orúnla, lo hacen sobre el santo anterior que Ud. lleva en la cabeza; lo que sucede es que Orúñla desplaza o borra al otro en su erí. Fíjese bien que Orúnla es muchacho de dieciséis años y sin embargo Obatalá lo obedece. Obatalá le dio poder a ese Orísha. Una vez había una guerra en un lugar a causa de las malas órdenes de un oba. La gente se mataban y le pasaron aviso a Obatalá de la destrucción de sus hijos. El viejo salió a buscar a un babalawó para registrarse en el ékuelé. Babalawó, Babalao: Sacerdote de Ifá. Individuo cuyo "eledda" es el orísha Orula, el que le asentaron en la cabeza, por lo que posee los secretos supremos en Regla de Ocha, pues Orula los recibió directamente de Olofi. La sabiduría de los babalawós la reciben de Orula que es el dios sabio por excelencia. En la categoría sacerdotal de babalawó solamente se admiten hombres de supremas condiciones de fe y moral. En esta categoría existen secretos y rituales desconocidos para los que no pertenecen a ella. Una santera vieja me dice que "muchos babalawós solamente tienen el santo lavado, pero no asentado", por lo que no pueden pasar al cuarto de asiento. El santero necesita del babalawó para sacar el "itá" de quien hace santo. Tres babalawó son necesarios en rigor ritual para "bajar Orula"; en casos muy especiales se han necesitado más, hasta doce. Menos de tres no pueden bajar a Orula. El babalawó, como el santero, tiene "Ilé Ocha", hijos y conducta ritual general muy semejante a la del santero. El babalawó suele ser más inteligente, sabio y rigorista que el santero por exigencias de su categoría. Olúo es el babalawó muy viejo y sabio en Orula. Sinónimos: Babalao
Bada:
(1) Se le dice al orisha, en las oraciones, bada, bada badanesa, ensalzándolo. "Es como si le dijese Santísimo".
Bara lagwón até kokoro bi yá sobe bebé niyo yé gué gúma oloyu morosó gaqa yá gadá okoló ofofo okoló ñana kua kuá rara:
(1) "Eleguá te suplico que vengas, que te estoy llamando, hablándote hace rato para darte la comida, vamos, que tengo prisa y no vienes porque estás en las cuatro esquinas picardeando".
Batá:
(2) Tambores. Solo se tocan de día.
(3) (Ortiz). "Son tres tambores de carácter religioso, usados en las ceremonias de los cultos que en Cuba practican los lucumíes o yorubas y sus descendientes criollos. Según el diccionario yoruba de Oxford, batá es un tambor usado por los fieles de Changó y de Egungun. "La orquesta lucumí o es la de los batá o la de los ágbe o chekeré. Tambor! Piel! Cuero! Sandalia. "Posiblemente batá procede de los fonemas onomatopéyicos "ba", suave y "ta", duro. Los tres tambores de la liturgia yoruba reciben propiamente el nombre de "aña" o "añá" y el nombre profano de ilú". En espera de una mejor opinión, suponemos que la palabra aña o añá es corruptela criolla o dialectal de las voces yorubas "dza" o sea "dya", significan "guerrear" y también "enfurecerse una tempestad". El prefijo "a" forma sustantivos con una raíz verbal; por eso ádza o ádya, y en definitiva aña o añá, puede decir "guerrero", "peleador . perro "tempestad furiosa" y sobre todo "un duende o espíritu que pelea con brujería". Aña es la potencia sobrenatural de los batá, que los defiende, truena y pelea contra sus enemigos". "Aña es un objeto misterioso con potencia sacromágica que se introduce en las cerradas cajas resonantes de los tambores batá, cuando son construidos y consagrados". "El conocimiento de este nombré criptico tiene en sí cierto poder sacromágico que el "olori" o músico emplea para dominar su instrumento. "El "secreto" o afóubó de los batá es precisamente lo que se dice áña. Ilú áña o batá áña es el tambor cuando está "jurado". Aña es el "resguardo", "hechizo", "fetiche", o magia que los consagra. Es el "secreto" del dios Aña. "Para hacer un juego de batá que sea de "fundamento" o sea de "Aña", es necesario que lo consagre un sacerdote que tenga "Aña" y que pueda trasmitirla... Su creación está en las exclusivas facultades de los "olosaín" o sacerdotes de Osaín, el dios de los árboles y plantas o sea de sus fuerzas mágicas y medicinales". "Aña iggilú nitín chouó", le rezan al darle comida a los olú por la argolla del borde de su chachá. Lo cual parece ser corrupción criolla de Aña igguí ilú gui tichouón o sea traducido "Aña, del árbol tambor hizo que el habla fuese preciosa". Sinonimias: batá. battá, ilú batá. ilú áña, bata áña, Onibatá, onilú. "Cada áña o lú de los batá, tiene, además, un nombre especifico. El tambor más pequeño se denomina Kónkolo, Okónkolo, y generalmente también Omelé. El tambor mediano, o segundo por su tamaño, se conoce por Itótele u Omeló Enkó. El tambor batá de mayor tamaño se llama lyá. Iyá, madre, Jlú Iyá. es la madre de los tambores. "La palabra Itótele acaso provenga de las voces yoruba: "i", prefijo para denotar sustantivos de acción", "totó": completamente y "téle" sigue; quizás porque ese tambor es el que regularmente sigue al iyá, que es el que dirige. "Kónkolo"(el verdadero nombre) u Okonkolo como suele decirse, parece derivado de la palabra yoruba: Kónkoto "dios o juguete de los niños" aludiendo a que el Kónkolo es el más pequeño de los sacros batá, el bebé, o niño, así como iyá es el mayor o la madre. El vocablo Kónkolo más probablemente ha debido ser formado por "kon", cantar con repetición de la raíz en sentido reiterativo, y lo que, lo mismo que lu, significa "percutir un tambor o sonar un instrumento musical". "A veces los tambores flaquean, se advierte en su toque el cansancio; entonces algunos de los oyentes les grita ¡Omelé! para que todos aquellos reanimen sus energías. En yoruba omé lé puede significar ¡Muchachos, fuerte!.. ." La voz omelé pudiera provenir de omo "niño" y le "fuerte", "sobre los demás". El Kon kolo u omelé es en efecto el más pequeño de los batá, o sea el "niño" y también el es el que da en su cuero pequeño la nota más alta de los batá". "Las membranas de los batás son de piel de cabro o de venado". Cada tambor tiene dos bocas (enú) tapadas con cuero (auó). "Específicamente, el auó grande se denomina enú, que en yoruba quiere decir "boca"...; y el auó pequeño se llama chachá. voz onomatopéyica que en el vernáculo criollo se traduce libremente por "culata". Chachá no es sinónimo de cuero o membrana de ilú. "En la orquesta de batá, el iyá ocupa el centro, el omelé se pone invariablemente al lado derecho del iyá y el itótele a su costado izquierdo, aun cuando el Kpuátaki sea zurdo y toque el chachá con la derecha". Los batá jamás se tañen después de puesto el sol. Lo dice un canto lucumí: "Orú dié aña ko ofé soró" (Noche, poco aña, no quiere hablar)... "Estos adornos de chales y pañuelos en los batá se denominan alá". "Además de los alá comunes, los batá áña son vestidos excepcionalmente con un indumento litúrgico especial, que en Cuba se denomina banté y en la tierra yoruba ibanté. Ibanté quiere decir "delantal". (El ibanté salalá lo usaban los reyes o los sacerdotes en posición delantera). "Por la manipulación del oráculo éste designa el nombre que debe llevar el trío de batá, según el "camino" o el Odun que salga cuando las piezas de la adivinación caigan al azar. He aquí algunos de los nombres sagrados que tienen los batá de algunos famosos tamboreros de La Habana y su comarca: Aña Iguilú (algo así como "tambores de madera embrujada") .. .Añabi (hijo de Aña) es nombre de los batá... (de) Aguía batá. Otros títulos de batá son Akobí Aña ("El primer hijo del tambor") y Aiguobí (hijo de la música o de la bulla). Recientemente, a un trío de batá se le bautizó con el nombre encomiástico de Alayé, que en yoruba quiere decir "Amo del Mundo". Hay batá judíos y también tienen nombre. Uno de éstos se llama Iraguó Méta ("Tres estrellas"). Otro, bastante imperfecto, Lulú Yonkóri ("Toque y canto"). Ko bo ko guá ("no para el culto, no vengas"). Otro muy insultante, se dice Oró tin Ochú Kuá bi oré. lo cual parece significar "!Engaño! Te hicieron en luna nueva, nacido por un regalo o misericordia". Y a otro se le puso un título más repugnante... Olomí Yobó, "Flujo o menstruo de la vulva". Los tambores al ser "jurados" con jerarquía sacerdotal, adquieren un nombre como los olochas y los babalaos. Okilákpa, Brazo Fuerte. Omó Ológun, Hijo del Amo de la Magia. E Meta Lókan, Tres en uno. Obanilú, Rey del tambor. Eruáña, Esclavo de Aña. Otobike, Omó gugú, Yóboyobo, etc. El órú de los batá es una especie de himnario musical que se tañe en honor de los orichas; previamente en el "cuarto", sagrario o igbódu; primero sin cantos y sólo a golpes de tambor, y después con el acompañamiento del canturreo litúrgico y de los bailes en el ilé aránla. Los toques especiales son muchos y cada uno tiene su nombre. Aluyá, el dedicado a Changó y a Oyá, muy vivo y que se baila "sacando el pie". Báyuba, también de Changó y Oyá, lento, complicado y "muy movido de cintura". Kankán, de Changó con muchos movimientos de pies como "puntapiés a una piedra". Tuitui, asimismo para Changó con baile cinturero. Aláro, en salutación a Yemayá. Apkuápkuá, una especie de zapateo para la misma diosa. Chenché Kururú, en homenaje a la diosa Ochún. Ayálikú, ritmación y tonos tristes y funerarios, inspiración de Oyá, diosa de la muerte. Aggueré, toque estrepitoso, un frenesí percusivo en el chachá, dedicado a Ochosí. Y así muchos más, innumerables.
Bati ode yé olówo ofé ná oyéun:
(1) Cuando se viene al mundo no se trae nada.
Bayolorí:
(1) Hacer fiesta, alegrarse.
Beróloigui:
(1) Pluma de la garza.
Besieye:
(1) Pajarito parecido a la golondrina, muy leve, que se alimenta en el aire de insectos. Se dice ¿de qué vive el besieyé?, el que sabe contesta a la puya: Se alimenta del aire! "Vinieron hace dos años y pude agarrar uno en el suelo. Es viajero".
Biolorun:
(1) Dios. El Creador.
Bokosó:
(1) (Ortiz). "De "ba", que es "reunir o encontrar" y "koso" que es el nombre de un tambor. Así, pues, "bokoso" quiere decir "reunión de tambor" o "al son de tambor" en la acepción cubana de "fiesta, baile y reunión de gente al toque de "tambor". Otra acepción es que "bo" significa "adorar a los dioses", por lo que Bokosó es hacerle adoración a los dioses con toques de tambores. "Kosó" a su vez viene de "ko" que es "cantar" y so que es "hablar". Así Ba ko só es reunirse o encontrarse juntos para hacer canto de voces y habla de tambores. "Bokosó es una expresión de la mitología yoruba, en relación a cierto episodio del dios Changó". Bokosó era como un estribillo: "el rey se ahorcó". Rayo. Uno de los nombres que le dicen a Changó.
Bolo:
(1) Rana.
(2) Rana.
Bolo bolo:
(1) Ciruela.
Bologuó:
(1) Irse algo de las manos.
Bolón bó tí wáo achíere:
(1) Cabeza loca, se volvió loco.
Bolóya:
(1) Bonita.
Bonboló tíwa?:
(1) ¿adonde vas?
Borobó tití borobó titi kokolódé:
(1) "Te lo pongo con mucho respeto, le rezo, adoro y le ruego a Babá y a Yeyé y a todos los Santos que adoro". Sinónimos: Kokolodé. kebó fí kebo kebó adá bebó adá babá kebó! adá yeyé! kebó ada bogbó orisha
Bushashará bawó abushashará agufá aleyo kóluo:
(1) "¿Quién es Ud. desconocido, que se atreve sin identificarse a cantar en la fiesta? Le dijo el Olorin, al forastero aleyo que sin saludar a los del cabildo levantó un canto. El aleyo respondió: Olé kibi baya olé tólowó mosise ayé". Esto es, enviándolo a casa del diablo, y ante todo mentándole la madre (kibi ba yá).
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA C


Cameolo:
(1) Campanillas.
Chiché loko nikolo:
(1) "trabajar a lo súku musúku, a la chita y callando", un maleficio o "daño". (Súku musuku palabra bantú).
Chichi olóngo kini mo guase olongo yeyé:
(1) Palabras de un canto, con el que la diosa Oshún pide a los fieles las naranjas que tanto le gustan.
Chocholo:
(1) Pantalón.
Cologüada:
(1) Quitó.
Cucuá:
(1) Rojo, colorado.
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA D


Dadá:
(1) Es el primer Changó, el mas viejo y más rico que hubo. "Así lo dice el canto: Dadá omólowó Dada omólúweyó". Repartió dinero a todos los orishas.
Dedeguatolokun:
(1) Salió del mar.
Diloggún:
(1) Cauris o Cyprea moneta. Se trata de unos caracoles de origen marino, los cuales se usan para piezas de un oráculo en la Regla de Ocha. Cada caracol se llama "aye" y el jüego de los dieciséis que se usan forman una mano de Obatalá y se llama entonces "Diloggún". A este oráculo se le agregan cuatro piezas que se llaman "ibo" o "ibbo", consistentes en dos caracoles mayores y distintos que los 16 anteriores, a los que nombran "edele" y, por eso dicen que son 18 caracoles o "ayes". Las otras piezas son un huesito y una semilla vegetal parecida al ojo de buey. El oráculo del Díloggún presenta una complejidad que nosotros no hemos podido penetrar. En primer término, son 16 piezas iguales de origen animal y marítimo, a las que llaman individualmente "aye". Esos caracoles forman "manos" de distinto número según sea el orísha a quien le pertenezcan. La mano de " ayes" de Elégguá tiene 21 cauris, pero si es del arará Echú Afrodi, tendrá 24. La mano de cauris que se usan para el oráculo del Diloggún es considerada algunas veces, como dos veces ocho, que hacen dieciséis, el mismo número de ventanas del castillo que Obatalá tiene en la loma con 365 puertas abiertas. Los dieciséis "ayes" o cauris están desfondados o rotos en el caparazón opuesto a su natural abertura. Ese arreglo es indispensable para que puedan caer y sostenerse boca arriba. Estos cauris, así como el obí kolá y muchos otros productos, son traídos de África, desde que a Cuba trajeron los primeros africanos. Los dos caracoles que sobran, los llamados "edele", se obtienen en Cuba y no se les rompe por parte alguna; se usan tal cual se obtienen de la playa. El tercer elemento es de naturaleza vegetal, se trata de una semilla. El cuarto, es de origen óseo humano; es una pequeña vértebra coxígea, obtenida en el trasiego de los restos óseos del ilé Yanzá. El manejo que un sacerdote de Ocha le da a la mano de dieciséis cauris y a las cuatro piezas del "ibbo", nos hacen presumir que el dicho "ibbo" constituyó en algún momento un oráculo independiente de los dieciséis "ayes" Los caracoles y el ibbo, es decir, las piezas del Diloggún están siempre en el igbudú y cuando llega un necesitado a quien hay que "registrar", consultar o verle sus problemas y cómo resolvérselos, se escribe el nombre de pila y sus apellidos en una hoja de papel y con lápiz, también se anota la edad, el día y mes en que nació. Acto seguido el babálócha o iyálócha tiene que moyubar, como en el coco, principiando por llamar a Olofi, Oloddumare y algunas veces a Oloruñ para pedirles la bendición e informarles que va a servir en bien a un "hijo". Continúa el rezo de moyubar, con todos los muertos o sea los Babá Eggún, según se puede ver en la fórmula que dice: Ibae baé, bayé tonú pato lo Babá Eggún, para todos los babáronú que laboran por mí, que están en el mundo de la verdad... Se puede seguir llamando o moyubando muertos que fueron los mayores en el santo del sacerdote, para que lo asistan con su experiencia e impida el entrometimiento de los espíritus perturbadores, pero no siempre es así, porque el santero teme la presencia de muchos muertos en las cosas del Santo. Continúa el sacerdote o sacerdotisa llamando oríshas, principiando por Echú y Elégguá. Siempre que llama, dice quien llama: Fulano de tal, hijo de tal santo, que lo llama para pedirle la bendición y para que Ud. sepa que va a hacer esto o lo otro y requiere que Ud. facilite su permiso. Esa labor de moyubar sigue así con cada orísha en un orden que ya aparece muy alterado en muchos usos criollos. Aquí exponemos el orden del rezo al Diloggún que sigue un babálócha de Guanabacoa, quien es según se dice "una autoridad en el Santo". Olofi, Orísha Oko, Olodumare, Inle, Babá Elégguá Osa Griñán, Oggún, Babalú Ayé, Osáin, Equn (Ofé Díloggún), Orúmbila, Leripín, Babá Obatalá, Changó, Yemayá, Obeye Loro, Olokún, Argayú, Yeyé Okari. Terminado el oru, que no siempre lo siguen los santeros nuevos y a veces le alteran el orden de los oríshas, se pasa a rogar el caracol. El sacerdote toma en sus dos manos el oráculo y lo bajea con su aliento para darle aché, luego fricciona las piezas y las moyuba; se las presenta al consultado: igual que se hace con el coco; después tira y anota el número de piezas que cayeron boca arriba. Continúa tirando y anotando, a la vez que consulta las manos del consultado, quien en cada tiro tiene que friccionar el huesito y la semilla pidiendo con fe y concentración lo que desea saber, a la vez que deja en cada mano cerrada una pieza al azar. Por los números anotados el awó hace sus interpretaciones y le dice al consultado lo que contestan los oríshas o el muerto. Este oráculo siempre tiene un ángulo subjetivo que llama la atención. Está prohibido terminantemente su uso a los babalawós o hijos de Orula. así como a los no consaqrados. Es un oráculo complejo en grado extremo. "Hay dos formas de tirar los caracoles, pero dicen lo mismo". Se mantiene en la memoria una numeración para el exclusivo uso de los caracoles de la cual hemos obtenido hasta el número doce, según se puede ver a continuación: 01 Okana Sodde; 02 Ebioko; 03 Ogunda; 04 Eyorosún; 05 Oché; 06 Obbara; 07 Odi; 08 Eyeunlé; 09 Osa; 10 Ofúnfún; 11 Ojuání; 12 Eyilá. En cuanto a las llamadas letras de los caracoles, se trata de las posiciones que se producen en cada tiro; esas posiciones dan un número de cauris boca arriba y otro boca abajo; estas posiciones son las que se llaman ódu; óddu; odún; órdu; órdún o simplemente "letra" o camino. "Cada órdún es una persona y su historia". Ud. puede tener una vida como la de alguna de esas personas que sirven de patrón en el oráculo. Depende del sacerdote o sacerdotisa hacer las correctas interpretaciones, si tiene suficiente experiencia y aché. No se trata de cosa simple, a juzgar por el tiempo que le toma a los iniciados, aprender el arte de tirar los caracoles, que al decir de los que saben de estas cosas hay que recordar treinta y seis odús para ser un principiante capaz de llegar a conocer cientos de letras. Sinónimos: Diloggún, Edibó, Emilogún, Endilobú, Enilogún
Duroloaso:
(1) Párese derecho.
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA E


Ebese bambano:
(1) Españoles en general. Los "ebese bambano" son los "agualekelé", que en habiendo pasado la Mar Océana y puesto el primer pie en tierra africana o americana, se llamaron "amos" y "blancos". Contribuyeron poderosísimamente a crear estas sociedades humanas que al cabo de varios siglos lograron independencia del Imperio Español y se constituyeron en Repúblicas, donde el modo colonial español no ha desaparecido y donde al indio, al negro y a no pocos mestizos y mulatos les han regateado y negado ejercer el derecho a trabajar y hacer la vida con las mismas oportunidades que a los llamamos "blancos". Así como se hace mención de los distintos grupos africanos que concurrieron al amestizamiento de nuestras poblaciones mulatas y mestizas en América y en especial en Cuba, así mismo se mencionan pueblos y culturas peninsulares, que aun cuando no eran tantos como fueron los africanos y los indios, es indudable que produjeron la mayor influencia en la estructura cultural de las naciones americanas: vinieron en los siglos XV, XVI y XVII, principalmente, andaluces en grandes cantidades; castellanos, malagueños, valencianos, madrileños, cordobeses, murcianos, galaicos judíos e islámicos conversos; guipuzcoanos y aragoneses, formaron contingentes menores que el de los andaluces, malagueños y castellanos; vino algún que otro italiano, siciliano y flamenco; Portugal aportó la etnia compleja y fuertemente galaico capsiense de su población negroide, las cuales acudieron al Brasil. En el final del siglo XVII, todo el XVIII, el XIX y las primeras dos décadas del XX, vinieron esclavos y libertos isleños canarios y berberiscos; los tercios y las guerras por las dignidades humanas de América trajeron grandes cantidades de gallegos, aragoneses, leoneses y demás tipos de campesinos de las Españas. Negros, pintos, pintados, morenos claros y oscuros, morandeiros, moreros, mulatos de todos los tipos españoles, donde lo africano y lo "ibero" se confunden, vinieron mezclados con egipcianos, célticos y capsienses. Toda esa mezcolanza étnica es "la que se llamó en América y en Africa también, "blancos puros", no siendo más que "ebese bambano". Todo ese personal se aditó al poblamiento y a la etnia de Cuba y América, ahora, algunos de sus descendientes más o menos blancos, se mortifican porque los negros les digan: "somos parientes, mi tierra".
Echichiweko:
(1) Pica pica. (Stizolobium pruritum, Wright Piper). Sinónimos: Ewe ainá
Egbegbé olokún:
(1) La costa.
Egugú orisa la solo dó la eshu bá okuá niyé kin bá kua niyé:
(1) ¿Quién nos puede matar? Dios y los orishas.
Egüereyeye:
(1) Peonía, es bejuco y hecha una semilla de dos colores Punzo y Negra, es de utilidad en cierta ceremonia y para trabajar en algunas cosas.
Eiyé lolo:
(1) Pájaros silvestres.
Ekó lélé:
(1) Ekó en siete pedazos, cada uno con un maíz y una vela. Es comida para Olokún.
Ekolo:
(1) Lombriz.
Ekuelé:
(1) Nos informan que se trata de doce cadenetas de catorce a dieciséis pulgadas de largo, formadas por abalorios engarzados con eslabones de cadena. Estos collares tienen en sus abalorios. metales y cáscaras de semillas vegetales. No los hemos visto ni disponemos de amplias noticias. Sabemos por Achaddé Oré, que cada amanecer el babalawó se para frente al Sol y saluda a Olofí, después va tomando los ékuelé uno a uno y tirándolos en el suelo para que conteste el que va a trabajar ese día de oráculo para todo lo que se ofrezca. Escogido así el ékuelé, pregúntale el babalawó todo lo referente a su persona, a la casa y allegados. Esa cadeneta es la que se usará ese día para "registrar" a todos los que vayan a consultarse. Tanto en el Ekuelé como en cualquiera de los cuatro oráculos a que nos referimos, hay ódun o letras que el sacerdote interpreta. Sinónimos: Okpelé
Eledá:
(2) Ángel de la Guarda. El principal de los tres espíritus tutelares de todo ser humano. Los tres espíritus que lo acompañan y gobiernan a uno son santos, oríshas. Es necesario consultar a un oráculo de Ocha para saber con certeza quiénes son los oríshas tutelares de una persona. Cuando se conoce al dueño de la cabeza, al Eledá, ya es fácil conocer a los otros el camino en que se le presenta a uno. Si a uno le sale letra de asentarse el santo y así lo quiere, principia todo un proceso preparatorio para profesar. Este proceso se apura cuando hay peligro de muerte. Todo preparado, entra uno en "abboddún" desde que le ponen el Obatalá eleke aña; siete días de rituales iniciales en el ilé ocha, en la estera y ya pasan a hacerle a uno el Kari Ocha o fijación del santo en la cabeza. Esta ceremonia es muy secreta y seria: no la puede presenciar quien no tenga sacerdocio o profesión de santero o santera. Sigue el día del medio y después el de "itá", siete días más y ya puede ir uno para su casa. Todo el mundo tiene Eledá, pero son muy pocos los que tienen que sentárselo. El Eledá es el guía de uno, los otros dos orichas acompañantes son los protectores. "En, la cabeza, es sagrada, fíj ese que a ella va el Eledá, el santo principal de uno". "Eledá es lo que piensa, ve, vela, siempre está kuni kuni". "Guía y decide nuestra vida". "Lo que está en la cabeza es santo", es por eso que no se le estará tocando ni golpeando la cabeza a uno: "¿Ud. le va a pegar a su Eledá?; tampoco se debe andar sin sombrero porque el sol y el sereno dañan el aché que le da su Eledá". Cuando se lava la cabeza o se le hace rogación, a quien se le hace es a su Eledá o Ángel. "El bautismo de los curas es una rogación; ellos lo pueden hacer porque tienen, a su manera, el Eledá asentado: es igual". Desde que uno está en el vientre materno ya tiene guía y protección; "nunca y por razón alguna se separan de uno: ¡no se deje engañar, Hijo!" Cuando uno nace hay que hacerle algo al Eledá, a veces en el vientre. "Nosotros no vemos al Eledá hasta el momento en que se va a morir uno". Al día siguiente de la muerte de un olócha y al amanecer, se hace una ceremonia mortuoria en la que se ve la sombra del Eledá, la cual recibe una rogación de despido y se le mete en el ataúd para que acompañe al cadáver. "Ese es el único momento en que andamos con sombras". "El asunto de los congos es como el de los espiritistas, siempre andan con sombras": no hay brujo sin espíritu". "Los congos son espiritistas"; "nosotros somos santeros"; "ellos hablan y tratan con los muertos, siempre; nosotros con los oríshas". "El muerto interrumpe al santo". En la cabeza que se hizo kari ocha solamente puede posesionarse el santo de cabecera, ni siquiera los protectores y mucho menos los muertos, salvo que sea el Eledá un orisha que como Ochún o Yemayá son muerteras y dejan que por su "erí" pasen muertos. Para más detalles consulte a los olochas y al magnífico libro de la Srta. Lidia Cabrera titulado "El Monte". Sinónimos: Eléddá
Eledá moyúba oloni:
(1) "Eledá, te saludo y te pido permiso", palabras con que se saluda al Ángel de la Guarda Eledá u orisha que "está en la cabeza".
Eleguá:
(1) Dios guardián de las puertas, de los caminos y encrucijadas, mensajero de Olofi; tiene 21 aspectos. Muy importante. Sus equivalentes en el santoral católico: Las Animas del Purgatorio, Niño de Atocha, Anima Sola, etc.
Eleguá alayiki:
(1) "Eleguá que come mucho, goloso
Eleguá obara alayiki alaroyé elekún usokún alaroyé usokún seyé akibeyo osukaká oyá gadá olufaná kolona iré fumi onilu kamarikán:
(1) Eleguá, que abres los caminos, ábreme un buen camino, aparta de mí maldad, desgracias, vergüenza, déme suerte, que mi camino esté fresco. Sinónimos: Afóyu oná kamarí ikano kikíayé kueité tutu ke ona tutu eleguá olulamá, Araye kamarikán, Eshú kamarí ikán
Eleke:
(1) Son los nombres que se le dan a los collares profanos. Cuando sus cuentas están organizadas de manera que representan una bandera, se le llama "collar de bandera", es decir, "asia eleke", asia es bandera. Cuando el collar es ritual, consagrado, está destinado a un orísha y lo llaman "Orísha eleke añale", también lo llaman "Ocha Eleke", "iñá Ocha", "Eleke de Aña". "lñale", "Eleke Omó Orísha" y más propiamente "Iliane". Cada orísha tiene su eleke de cuentas de distintos colores que tienen que ver con asuntos crípticos del orísha en la Regla de Ocha. Los Omó Ocha están obligados a llevar en el cuello sus varios elekes de consagración, es decir, sus "añales", para tener la protección del orísha sobre su cuerpo. "Añales" son atributos, resguardos o amuletos del dios, los cuales les sirven al omó orísha para pelear, luchar en la vida con la protección mágica de sus númenes protectores. Es una advertencia la de que con los "eleke omó orísha" puestos no se debe practicar el amor íntimo... A cada orísha le pertenece un color que aparece en su eleke de consagración. Los collares sufren variaciones según el "odun" o camino que le toque al omó orísha. El ocha eleke Obatalá está hecho de ñale fun, o sea, cuentas blancas, al igual que el collar de mazo o del consagrado. No obstante, hay al menos un collar de Obatalá, que tiene once secciones de a veinticuatro cuentas blancas cada una, separadas por cuatro cuentas rojas, pertenecientes a Changó. En este caso lo que sucede es que un orísha es el cabecera y el otro es de pie o acompañante, según nos dicen. El ocha eleke Ochún es de ñale kúkuá y eñí. El de Yemayá Olokún, verdes; blancas de Obatalá y blancas claras de aguas. Changó lleva cuentas rojas y blancas, alternando una a una hasta completar doscientas ochenta. El ocha eleke Osá Griñán lleva un ñale rojo por cada veinticuatro ñales matipó blancas, además lleva coral. Olokún requiere en su collar sagrado, cuentas blancas de agua, azul marino y coral. Oyá lleva en su eleke ñales matipós de nueve colores. Argayú o Agayú, lleva cuentas llamadas de pescado, las que son de color plateado. Orula, la deidad de los babalawós, lleva un collar de cuentas amarillas y verdes. A Orula le pertenece el color verde. Sinónimos: Chiré, Eleké, Ileké, Oleke
Embeles olodumare:
(1) A los pies de Dios.
Embelese oloddumare:
(1) En los pies de Dios. Sinónimos: Embelese olodumare, Emebelese olodumare
Embelese olodumare:
(1) A los pies de Dios.
Emí aro emí oló ilé yánsa:
(1) "estoy enfermo, voy a parar al cementerio.
Emí wá ologún:
(1) "yo seré un hijo de Ogún".
Emíché o eleguedé:
(1) Yo sí cocino calabazas... (dijo Obara cuando se llevó las calabazas que Olofi dio de regalo a los Orishas, y que éstos despreciaron).
Emio okán:
(1) Yo sólo.
Eni alachá:
(1) Tabaquero. ("No confundirlo con olócha: el santero.")
Eñi ná akó akotó su mó wá ye oyibó mó sá la royo éña tú tu salá rayó:
(1) "El negro venia a tierra de blancos en el barco negrero, hecho una miseria, adolorido, sin saber que seria de él". De un canto, en que un orisha "montado", en posesión de su medium o "caballo", evocaba la penosa travesía del esclavo.
Eni olowó beye roko:
(1) "La persona que tiene más dinero es la que tiene más categoría, está por encima de los demás: Si tiene mucho, mucho vale, si nada tiene, nada vale. Aunque no quiera que sea así. Sinónimos: Eni aremu beye roko, Eni olowo beye roko, Eni seseyé
Epó ma lera aya kuá aya kuá ma lera:
(1) Se dice, o mejor dicho se le canta a la jicotea (aya) en el momento en que sostenida ésta por una iyalocha o un babalocha, el onichogún o sacrificador que debe ser invariablemente un "hijo" de Ogún, le corta la cabeza. La operación no siempre es fácil, la jicotea que "sabe mucho y no es docil como el carnero", esconde enteramente la cabeza dentro del carapacho. Se le pellizca en la parte inferior, para que el dolor la obligue a sacar la cabeza y pueda apresarla el matador. en el momento de matarla se llama Aya kuá tiro ko "que es decir como sentenciado". Muchos babá orishas entienden que Jicotea es el animal de "mayor categoria o mérito". "Su sangre, la más fuerte de todas; con mucho espiritu". Este animal sagrado, "con grandes misterios" requiere al ser sacrificado a Changó, y a aquellos otros orishas "que comen jicotea" -Agayu, Osaín, Inle- la asistencia de cuatro personas responsables, iniciadas, que se situarán a un lado y otro del animal. Después de cortada la cabeza, se le cortan las cuatro patas comenzando por la derecha, la delantera y la trasera; y después en el mismo orden las otras dos de la izquierda. Cada una de las cuatro personas que han ayudado al sacrificio le presenta una pata a su Orisha. A la jicotea, antes de ser decapitada, se le unta en el carapacho el epó, -manteca de corojo-, a que alude el canto.
Eré:
(1) Imagen, ídolo, rogación. Los otanes, estatuillas y litografías de los santos son los "ere". Ver "are". El orísha es un espíritu superior que hace su aparición opresentación en su correspondiente "ere". Sinónimos: Ere, Erupé, Iré
Eréché tupá:
(1) Frijol colorado.
Ereé dódó:
(1) Frijol colorado.
Eri sé le da emi soro bío oyó olodumare ere sí ledá emí:
(1) "Qué grande, qué buena cabeza tengo". (Se refiere a Eledá, principio divino que existe en la cabeza).
Eshu gúaga barakikeño:
(1) Nombre de Elegua en su aspecto malévolo.
Ewe ainá:
(1) Yerba pica pica, (Stizolobium pruritum (Wright Piper). Sinónimos: Iná
Ewe berikoló:
(1) La yerba del muerto, "la yerba azul" o de añil. Para el itutu. Con purificaciones lustrales para espantarle la muerte a los enfermos.
Ewe oburo:
(1) Colonia o coate.
Ewe oló:
(1) Aguacate, las hojas.
Ewekuolo:
(1) Yerba de sapo.
Eyé oro:
(1) Guabina. La que se emplea para ofrendarla en una rogación por enfermedad a Eledá olorí, "el Santo de la Cabeza".
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA F


Fí fí:
(1) Pintas de color, (ponerlas con el pincel).
Fi fi okán ósu:
(1) Se le dice al acto de pintar las Iyalochas y Babalochas lo s colores simbólicos de los cuatro Orishas principales, Obatalá, Yemayá, Changó y Oshún en la cabeza del Iyawo. Literalmente; "poner el corazón en la pintura".
Folo:
(1) Mosca, moscón.
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA G


Golo warún:
(1) Robusto, sano.
Guaei:
(1) Colócalo; Ven. Llegó. Ponlo; Llegar. Sinónimos: Guaeí, Guaey
Guangara locolona:
(1) Dueño hable claro.
Guarabías:
(1) Policromas; de diferentes colores; confusión de colores.
Guatolokun:
(1) Llegó al mar. Sinónimos: Guatolócum, Güatolocúm
Guatolokún:
(2) Llegó al mar.
Gueleddé o egueleddé:
(1) (Ortiz). Son cuatro tambores litúrgicos: Un Olókun, dos Yegguá y un Oddúa. Con estos tambores se hace un baile usando caretas y se le dedica a esa oricha madre de todas las Yemayás y que se cree es de origen mina como el toque y los tambores gueleddé.
Gueqüiri:
(1) Caldo para Changó. Se pela el frijol carita y se pone a salcochar en poca agua; se le agrega quimbombó picado a la mitad; cuando está hirviendo y de color verde, se le echa bicarbonato de sosa y un poco de camarones machacados; pocos minutos después se retira del fuego y ya está terminado el plato.
Gunukú:
(1) El aura tiñosa, mensajero de Olofi durante el día.
Guolode:
(1) Todas partes. Sinónimos: Güolóde
Guologuá:
(1) Nombre propio, (de mujer).
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA I


Ibolowó:
(1) Libre, libertad.
Ibú akuara:
(1) Oshún (en la confluencia del río y del mar). Oshún que sólo se sustenta con codornices. Sus fieles le sacrifican codornices y visten la tinaja que contiene sus otan con una malla de plumas. Sinónimos: Akpara
Ibú olododí:
(1) Oshún, dueña de los ríos.
Ifá:
(2) Oráculo Supremo. Oráculo en el que por medio de los "ekine" habla el orísha Orula en persona. Orula es el Dios de Ifá. Ifá viene a ser el lenguaje de Orula, es decir, el conjunto de ódus o letras que se sacan en las consultas por medio del "ekuelé" o de "ekine". Para interpretar el Ifá de Orula están los babalawós, los cuales tienen que desarrollar en alto grado el sentido común, el ojo sicológico, la fácil habla, la atención concentrada, el conocimiento de los appattakís, de la botánica y farmacopea yoruba, pero no basta, necesitan poder, aché para interpretar parábolas y don sicológico para relacionar el significado. Cabe llamar la atención de que entre los que tienen mentalidad de olochas, el pensamiento parabólico es dominante, quizás porque ese es el lenguaje de los dioses. En cuanto a la versión de "Ifá" que ha dado Juan Luis Martín, no la hemos podido comprobar y nos es desconfiable.
Ifó:
(1) Dolor.
Ifó ibó ei achéni kolá olofi efún aládeo ache ni kolá:
(1) Palabras del rezo cantado para cortar el cabello del que va a ser iniciado: (qué se le corta para que tenga en su cabeza el aché, (virtud) de Olofi Dios que está en obí en obí kolá", la nuez de Kolá, semilla sagrada).
Igbé yawó ilé oloi:
(1) Casamiento con ceremonia en la iglesia.
Igg oppué:
(1) Palma Real, también llamada "Ilé Changó Oríssa", porque es la morada de Alafi; vivienda, trono y mirador de Changó; es su ilé olódin, el castillo cte "Alafi AIafi", Rey de Oyó y Rey de Reyes. (Para más detalles vea "El Monte", por Lydia Cabrera). La palma pertenece a Changó y Argayú. Sinónimos: Alabi, Cefidiyé, Eluwere, Oluwekón, Opé
Igúoloma!:
(1) ¡Allá tú!
Igüolon ani:
(1) Allá ellos.
Ikalambo:
(1) "Es el Obatalá que acusado de ser borracho ante Olorún, le dio a beber aguardiente a los ocha en una guirita. Todos se emborracharon, y llegó Olorun y les dijo: Los borrachos son ustedes".
Ikán olokún:
(1) Junco marino.
Ikú achan:
(1) (Ortiz). También llamado en Cuba "pachan", es el mazo de cujes o varillas de la muerte. Es un mazo de nueve cujes, o de tres, como de un metro de largo, amarradas en cada extremo, por una cinta roja formando un haz. Entre las dos cintas rojas de los extremos está amarrada hacia la parte del centro una cinta negra. A veces tiene atados de cintas de muchos colores para simbolizar a Oyá, que es la diosa del cementerio. El ikú achán se hace con varillas de moras silvestres, rascabarriga o de ítamo real, también llamado "gallito"; se puede hacer de varillas de cedro que no esté del todo seco.
Ikú aguadorono koló un ocha:
(1) "El muerto le quitó todo lo que tenía de santo". (Lo que se presenta no es un orisha sino un muerto).
Ikú la a irolo enichegbe chegbe kogbagba ikú la a irolo:
(1) El que muere, sus herederos y familiares lloran, maldiciendo a la muerte.
Ilé olódin:
(1) Castillo.
Ilé olorun:
(1) Casa de Dios. Iglesia católica, la que es muy respetada por los creyentes de las reglas religiosas afrocubanas, pues ven en aquel credo muchas representaciones y funciones semejantes al propio. Tanto el agua bendita, como la misa y bendición del padre cura son muy importantes porque con esas brujerías han dominado al mundo.
Ilé olorun turari:
(1) El incensario de la iglesia.
Ilé toló:
(1) Pueblo grande.
Iñale:
(1) La pata, la cabeza y el redaño de las víctimas, animales y aves de un sacrificio. Todo se coloca ante el orisha y permanece puesto varias horas.
Iñales:
(1) Las patas, la cabeza y el redaño de los animales de un sacrificio. Todo se coloca ante el Oricha y permanece expuesto varias horas.
Iransé:
(1) El "corre ve y dile"; criado del ilé orisha. Cuando la oyigbona se ausenta del lado del iyawó el iransé lo cuida y atiende. Iyawó el que acaba de iniciarse no puede permanecer solo.
Iré ikú olodumare:
(1) Muerte producida por la mano de Dios.
Iré olodumare:
(1) Suerte que da Dios.
Iroko:
(3) Ceiba. Ceiba pentandra (Lin). (Gaertn). Arbol silvestre de la familia de las Bombacáceas. Árbol sacratísimo entre africanos, chinos y cubanos. Dada la imbricación de pueblos, culturas, lenguas y mitos que desde hace más de cuatro y medio siqlos se viene produciendo en Cuba, y en América, ha resultado que en muchos asuntos, el folklorista, el etnólogo, el antropólogo, el sociólogo y el musicógrafo, encuéntranse con noticias de un mismo objeto o asunto, que son de muy distintos orígenes, las cuales forman un complejísimo cuerpo intelectual que en su día, talentos como los del Dr. Fernando Ortiz, podrán estudiar y explicar. Nosotros nos limitamos a recoger, poner algún orden e informar. Este es el caso de las noticias respecto a la Ceiba, informada por la Srta. Lydia Cabrera, alumna del Dr. Ortiz y meritísima floklorista. Son muchos los nombres que en Cuba le damos a la Ceiba. Es el propio orísha Iroko o Iroke de los lucumis oyó; Lóke dicen los dajomeyanos, señalando a un santo viejo, esposo de Abomán y hermano de la llamada Ondó. Otros nombres para la Ceiba son Iggi Olorun o Arbol de Dios, Arabbá, Eluwere y Asabá. Esto es sin mencionar los que recibe entre los bantús o congos, así como en otras culturas africanas de asiento en Cuba. Iroko es la propia Oddúa, diosa del infrarnundo de los espíritus o muertos. Vive en la parte superior del follaje a donde concurren todos los muertos. Como que Oddúa es el Obatalá de los lucumís oyó, resulta que el Obatalá llamado Agguémo Yéme es Iroko, por lo que se le sacrifican pollos blancos todos los meses, y cual si fuera otá, se hablá con la propia Obatalá en cualquier Ceiba. Quizás por eso sea que se diga que la Ceiba es tronco o bastón de Olofi. Los ararás, como los lucumís oyó, representaron en la Ceiba, llamado Aremú. También señalan que en la Ceiba están Yémmu y Babá, Náná Dádda, Awuru, Maggalá y el Changó arará mayor, llamado Gebioso. Entre los oríchas que se nombran como los que están o van a la Ceiba, señalamos a todos los Changó, y Aggayú Solá (el Brazo Fuerte). Por otra parte, se dice que la Ceiba o Iggi Olorún se le llama Iroko así que está consagrada, pero no faltan quienes aseguran que todas las Ceibas son benditas y sagradas por Olofi, sin más. En cuanto a la pertenencia, se dice que aunque en ella están todos los orichas y muertos, pertenece al Santísimo Poder de Dios, a la Virgen María, a la Purísima Concepción que protege a las parturientas en su tronco, a Obatalá o Virgen de las Mercedes, a Oricha oko, a Oggún, a Aggayú, a Changó, Obbá, a Obanlá o Virgen Purísima... No hay dudas de que Iroko es un oricha al que como a Aggayú se le sacrifican toretes que no hayan padreado, los cuales son paseados alrededor de su tronco por los santeros que llevan velas encendidas; mientras le están sacrificando gallos, gallinas, patos de la Florida y guanajos blancos. Es una preciosa ceremonia en el campo abierto que se traga los rezos como tierra reseca bebe agua; al final, el ceremonial asciende hasta el mismo cielo, vertiendo la sangre caliente del torete degollado en la tierra donde se agarran las salientes raíces del Gigante Dios. Aquella ceremonia de reconocimiento, atención, sumisión y petición, había principiado con una sencilla reunión en la que un Santero Mayor invocó a Iroko, según es la costumbre centenaria en el ilé Ocha, diciendo: Terewama Iroko. Iroko, fumi arere.Terewama Iroko, Arere iyágguó. Los rezos con oriaté, y coro de hombres y mujeres, rompieron cuando los obínú, salidos del coco seco roto, anunciaron en sus cuatro masas blanquísimas, el alafia húmedo del agua bendita de sus entrañas; el choro chorochó mezclado en el otawe de las broncíneas caras, espejea las maniobras de los sacrificios menores, hasta que asciende el dramatismo en el degüello del malú para culminar en la danza y toque a Iroko, donde se ve un bastón cubierto de preciosos collares en colores haciendo juego con una escoba adornada de cuentas rojas de Changó y blancas de Obatalá. Bastón y Escoba representan dioses que bailan con los omóchas hasta el frenesí de la posesión corpórea de los orichas, que se personifican así, para dar muestras de que han participado y están conformes en la alegría de sus hijos, que nada malo hacen en buscar la felicidad con un modo religioso que los ajusta.
Irolo:
(1) Familiares del difunto.
Irorá:
(1) Tener dolor.
Irú:
(3) Rabo, en yoruba. En ará táko, me informan que se dice "afisa" y también "oloni".
Itaná ewe yeyé:
(1) Flor amarilla de Osún, (consagrada a Oshún, por el color).
Iyá bi mí obi mi olélé obi má la meta olélé. oló kun orón. emi ya obi mi oleléj kuama elú olelé. emi jena jena mayé olelé. oyán kalá oni ká aláyo olel:
(1) De un canto en que una madre pregunta a sus tres hijos qué oficio quieren tener; uno dice trabajador de campo, otro hatero en los potreros, el otro jugador... y añade por ironía, de gracias por que su tercer hijo ya tiene un oficio y no será un ladrón.
Iyá oló obó iná orubá iná:
(1) Mujer con fuego uterino.
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA J


Jaroka erí:
(1) Almohada. Otros dicen que "emí" es mamey colorado.
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA K


Kako:
(1) Enredador, que tuerce la suerte, (Oló, kako alagadá, refiriéndose a Eshu. Dueño los enredos).
Kakolo!:
(1) ¡Salga de aquí! ¡Largo de ahí!
Kalé:
(2) Se le dice a los círculos que se trazan en el suelo, de distintos colores en la ceremonia del Asiento. Sobre éstos círculos se coloca el Pilón, sobre el cual se sienta a la Iyawo mientras se ejecutan los largos ritos de la iniciación.
Kanchocho:
(1) Uno solo.
Kawo kawo akué kué inle oyú mole:
(1) "El arco iris solo ocupa el tramo que Dies le marca".
Kelekú:
(1) Muchos colores. Pintojo.
Kerora:
(1) Dolor. Sinónimos: Marorá
Kokoro yo bi yo bi un koló mo lo bi yo bía:
(1) "Me están comiendo el corazón como el gusano que se come el coco".
Kolé:
(1) Pluma del aura tiñosa. Se colocan en las casas de Sant en honor de Oshún, colgando del techo o adornando el guirito que representa a Oshún Kolé Kolé, a quien en un avatar acompañaba este pájaro.
Koló:
(1) Quitar de.
Kolobí:
(1) Cuñado.
Kolofo:
(1) El malo (Eshu).
Koloti:
(1) Colmillo.
Koloya:
(1) Revolucionario.
(2) Plaza,mercado.
Koloyú:
(1) Cara a cara, ojo a ojo.
Kuólo kuólo:
(1) Guanajo.
Kupá:
(1) Colorado.
VOCABULARIO LUCUMI

LETRA L


Le erú:
(1) Negro prieto. los erús no forman una raza, porque no hay raza según han demostrado no pocos antropólogos; forman un grupo humano que tiene un modo cultural de vivir, como cualquier otro grupo humano tiene el suyo. Los erús o negros no son ninguna clase de gentes de "raza pura", según han creído y creen muchas gentes que no han actualizado sus conocimientos antropológicos. Nadie sabe de dónde exactamente es originario el hombre negro. Se le encuentra desde épocas remotísimas en el continente sin frío que eso quisieron decir los griegos con el nombre "Africa". En ese vasto territorio de 11.500,000 millas cuadradas o 29.78345 kilómetros cuadrados, se encuentran muchos pueblos y culturas que no son exactamente de negros, aunque es indudable que con ellos se mestizaron tanto, que la mentalidad de los bárbaros o extranjeros no pudo notar las diferencias y semejanzas y a todos los llamó negros, debiendo decir "africanos". Ser negro, o tener de negro en la herencia biológica o cultural, no es en modo alguno un defecto o minusvalía (el prejuicio sí es un defecto y una minusvalía). No es un defecto ni una minusvalía ser o tener de negros o sudaneses, porque ellos son tan seres humanos como cualquier otro grupo que hable con sonidos, agarre con las manos, camine derecho, con y sobre los pies, produzca pensamientos lógicos con el cerebro, corrija sus errores y tenga autopercepciones. Los negros, sus descendientes o ascendientes, aparecen en todo el sureste asiático, en India, en el Viejo Egipto, Mesopotamia y Caldea, en el poblamiento primitivo de Europa y últimamente en América, desde el sur de Norte América hasta Venezuela, comprendiendo todas las Antillas. Esto es lo que se llama el Fajón Negro de América; Cuba está de lleno en él, y todos los cubanos algo tenemos de esa nigricia del Fajón. Además del "erú" y del "eña dudu", se mencionan al "eña kukuá" o "negro colorado" y al "yebú" o negro colorado de pelo amarillo o rojizo con ojos pardos o claros. En estos cuatro tipos, el cabello es "gré gré". Con esa voz, nos informan, dicen los lucumíes guerefé. "pelo duro, propio de los erú". El cabello o "irú gregré", es corto, duro, grueso, ensortijado, abundante o escaso, de color negro mate, rubianco, rubio o rojizo como en los yebú, pueblo que trajeron a Cuba. El mestizaje de los pueblos clareados y rubicundos con los pueblos negros tiende hacia una disminución del pigmento melanínico en la descendencia, pero siempre queda "un algo" visible a simple ojeada, que anuncia el antecedente negroide del portador de los caracteres, independiente de que lo sepa o no, que lo oculte o le sea indiferente, que se ofenda o que comprenda que eso no lo demerita, etc... Ese algo visible está muy parlante en el "kukunkukú" (mulato prieto), en el "ákuamádé" (pardo adelantado), en el "dukundukú" (mulato definido) y en los distintos tipos de blanconazos. En cuanto al dukundukú o mulato definido, está repesentando el punto fronterizo entre el "erú y el oibó irú eni. El "dukundukú finalí" es el mulato chino, producto del cruzamiento de la africana erú con chinos. Hay que distinguir entre el achinamiento del negro y el del chino. Este tipo abunda en Cuba y tiene hasta en el comportamiento, características que lo señalan. Últimamente se nota el auge del cruzamiento de blanca cubana con chinos de nación, trayendo un nuevo tipo. A partir del "dukundukú" tenemos el "adabamá" o "mulato que pasa por blanco". Este tipo es abundantísimo. Tiene muchas variantes. En las estadísticas demográficas es, como en la vida social, "un mulato indefinido situado junto a los blancos", que lo son por europeos próximos a los pueblos rubios, velludos, rosados y narigudos. La concurrencia demográfica que tuvo lugar en toda América. y en escecial en Cuba, produjo una inmensa variedad de tipos, no estudiados a profundidad y extensión. En Cuba tenemos muchas variantes de "adabamás" que han adquirido adjetivaciones que los señalan, como son los morenos claros, pardos, trigueños, pintos, guayabús, guajamones, jabaos, mulatos rusos, mulaticos, mulatos pasaos, mulatos blanconazos, blancos sucios,(por el color indefinido), blancos renegríos. quemaos, capirros, malagazos, pajizos, tercerones y cuarterones. "Adam" es persona blanca que tiene ascendientes negros aunque ya no se le note a él. "Blanco que tiene de negro". Es mucho más "adelantado", dicen, que el "adabamá" y se confunde con los morenos claros de pelo negro lacio, ondeado o ensortijado como el del "asturiano de pelo corto" y el "mulato ruso eslavón" o el "italiano".
Lo oloyiní:
(1) Lo que está podrido.
Locoloma:
(1) Dueño. Según Ortiz "alú u olú" en yoruba equivale a "dueño, poseedor o jefe" y de ahí viene olúbatá.
Locolona:
(1) Dueño.
Lokolona:
(1) Amo, dueño.
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