lunes, 18 de julio de 2011

Leyenda de Exu Marabo

Eshu Marabô

Marabô está en la jerarquía cabalística del 3° Grado, siendo comandado por Eshu Rey(Aschetaroth). Es reconocido como el Señor de las 7 Sonajas, de las 7 Vasijas, de las 7 Calabazas y del Dendê.

Le ha sido determinado a este Eshu, la fiscalización del plano físico, estando dentro de sus tareas Cotidianas, el dar órdenes a sus subordinados, siempre en la búsqueda de la armonía planetaria. Se presenta como un auténtico caballero, apreciando las bebidas finas y los mejores charutos. Siempre habla pausadamente y con una delicadeza extrema. Posee un porte erguido y elegante.Su poder está en las Encruzilhadas y también en el tiempo, comandando el Povo do Trilho, (de las vías del tren) además de realizar trabajos dentro de su círculo cabalístico y su punto universal en las casas de Kimbanda a las cuales tutela. Tiene predilección por el marafo y todas las bebidas destiladas. Recibe también ofrendas de padê (farofas) de pinga y dendê, o de pimienta y carne cruda.Al realizar sus trabajos se transforma en un Gran y Poderoso Brujo con sus Calabazas.Imantando y evocándolo no hay problemas que él no pueda solucionar.

Historia de Eshu Marabô-Toquinho: Vulgarmente es conocido como Eshu Marabô-Toquinho. Se trata de una entidad que cuando vivía, conquistó el título de Hechicero en la época medieval, pero en otras encarnaciones ya había sido brujo. Muchos investigadores relatan que puede ser encontrada parte de su biografía en el norte de la Rovaniemi (Norte de Finlandia), donde está localizada la gran “mata gelada”.Fue un hechicero Brujo que cargaba sus conocimientos de Magia y Brujería en sus 7 calabazas.Siendo aprendiz de Brujos y hechiceros D'rumas, con los conocimientos adquiridos de ellos, logró derribar una manada de búfalos que eran temidos por todos los de su tribu, incluyendo el propio rey. Marabô, con su poder, fue capaz de salvar la tribu de la embestida de esos bóvidos afrontándolos con su magia. Recibió entonces, del Jefe de la Tribu el cargo de Gran Hechicero y pasó a ser llamado por todos como Marabô Toquinho por ser ágil, consciente, astuto, alto y extremadamente fuerte.El seudónimo Toquinho indica que es alto (tiene 2,50 metros de altura) "y sólo incorpora en médiums de 1,75 de altura o más". Su médium generalmente es un hombre con postura delicada, elegante y un buen estimador de bebidas finas como vinos, whiskies, aguardientes añejos y otros.La entidad utiliza una capa de terciopelo negro como la de un conde. Consiguió traspasar la barrera del tiempo de su propia existencia a través de la práctica de la Magia y hoy incorpora en sus médiums para dar consultas y resolver problemas espirituales utilizando todo su conocimiento milenario, su magia y su poder de Eshu a través de sus puntos cabalísticos y su Brujería.

7 de Julio - Momento de homenajear a Exu Rey

7 de Julio - Momento de homenajear a Eshu Rey


Eshu Rey de las 7 Encrucijadas:




Es el Jefe de la Primera Línea (o Línea de Malei) formada por siete falanges, cada una de ellas con sus respectivos jefes y sus subordinados. Los que componen esta Línea forman el Alto Comando del Pueblo de Eshu, que opera y dirige todas las decisiones dentro del Reino.


Según el autor Abel Brozzi, en su libro “¿Quiénes son Eshu Rey y Pombagira Reina?”, para algunos umbandistas, Eshu Rey de las Siete Encrucijadas y Omulú-Obaluaiyé, serían la misma entidad en diferentes manifestaciones, que forman el Mayoral gobernante de todos los pueblos de Eshu. Pero, cuando nos referimos a Eshu Rey, es al señor de las 7 Encrucijadas, que comanda el Reino de las Encrucijadas, cuyos integrantes actúan principalmente como enlaces de todos los Eshus. Se divide en pasajes que envía al mundo para que transmitan su mensaje a través de sus médiums.


Cuando incorpora esta entidad, suele presentarse como un hombre de avanzada edad, de piel oscura, barba y ojos rojos color brasa. Su pierna izquierda no le funciona bien y utiliza un bastón para apoyarse. Su carácter es serio (no ríe), amable y tranquilo, pero también puede ser enérgico y enojarse cuando algo no le gusta. Tiene placer en enseñar y adoctrinar, siempre está contestando preguntas, desde las más insólitas (del tipo “¿por qué hay estrellas?”) hasta las más comunes (“¿mi marido me engaña?”).


Es rígido y severo en cuanto a seguir las tradiciones y quiere que los rituales se cumplan paso a paso (como debe ser) aunque como todo Eshu, está abierto a los cambios, a las movilizaciones e innovaciones, siempre y cuando los mismos sean hechos por las propias entidades y para bien de todos.


Prefiere trabajar con poco público, en sesiones que tengan fuerza espiritual, seriedad y máxima concentración, buscando más el resultado eficiente que el número de espectadores.


El tono de su voz es grave y fuerte. Su mirada es insostenible (por eso debemos esquivarla respetuosamente) y cuando la fija en alguien, parece que lo atravesara, sabiendo sus secretos más íntimos. Las personas que lo conocen, enseguida notan cierta autoridad en él y lo respetan.


Ya nos hemos ocupado suficientemente de él en la historia de Kimbanda. Sólo nos resta decir que es el Padre de todos los Eshus y que, según algunos autores, también tuvo varias encarnaciones humanas. Fue en todas ellas estadista, militar o rey de pueblos importantes de la antigüedad. En su última encarnación habría sido un prestigiosa tata nganga bantú, llevado como esclavo a Brasil, donde transcurrió su vida terrena. Al desencarnar completó su rueda de encarnaciones y pasó a presidir la Ley de Kimbanda.

Eshu en la visión tradicional yoruba y fon

Es muy común que una persona que por primera vez se aproxima a los cultos con raíces africanistas confunda la imagen de Eshu de nuestra Kimbanda con el Orisha Bará (del batuque del Sur de Brasil), con el Orisha Esù (del candomblé baiano), con el Orisha Elegguá (de las reglas de Ocha e Ifá) o con el Voudun Elegbara (también conocido como Papá Legba en el vudú haitiano). Lamentablemente esta misma confusión la tienen muchos adeptos a nuestros cultos, quienes por mal aprendizaje o ignorancia generan muchas controversias a la hora de esclarecer este tema.

Tal es así que se nos hace necesaria una aclaración, con el único fin de ir despejando dudas y contribuir con nuestros hermanos de fe de todo el mundo, toda vez que la similitud de nombres o características no implica una naturaleza común de estas divinidades.

El personaje más controvertido en el candomblé es Esù. Para esa incomprensión la contribución de los misioneros y sacerdotes cristianos en África y Brasil no fue poca, el espíritu limitado de ciertos estudiosos y los relatos derivados del preconcepto y el miedo de los señores colonizadores, tanto en Brasil como en África dieron origen a esta controversia. En primer lugar, el misterio que envuelve la figura de Esù, portador de la fuerza que llega a todos los aspectos de la existencia -una fuerza ética- tanto beneficia al hombre como puede perjudicarlo ya que para el candomblé, Esù es el vehículo del castigo de los orishás. Por ser manifestación de algo en potencia, constituye sobre todo fuerza de sexualidad, de fecundación, de desarrollo y abundancia. Em ese sentido las representaciones de Esù no sólo tenían cuernos o presentaban el adorno córnico (la cornucopia, forma cónica, es por su movimiento espiralado a partir de un punto y se desenvuelve hasta el infinito, el símbolo de la abundancia) como también mostraban un gran falo, erecto o no.

Esù es portador de la fuerza del rojo, por lo tanto su culto se muestra rico en sacrificios y domina fuerzas descontroladas, haciendo de sus danzas la mímica de una orgía dionisíaca. Por su papel de transmisor de la voluntad de los orishás, Esù acompaña a cada uno de ellos y ejecuta la justicia de cada orishá, tomando partida, tanto en Brasil como en África, en la guerra del negro contra el blanco o el árabe, y hasta los negros de otras naciones enemigas.

No sorprende que tanto los religiosos cristianos occidentales como los esclavócratas ignorantes lo confundieran con el Diablo. Además, esa actitud es una constante en casi todas las iglesias que se sobreponen a un culto anterior, transformando los dioses vencidos en demonios. Como si no bastasen ésas razones para la confusión, el carácter ambiguo de Esù fue relacionado por una gran mayoría de afiliados al candomblé, con la figura del diablo cristiano. Sucesivos grupos de sacerdotes mal informados terminaron de cimentar el error, que se difundió entre el pueblo en general.

Para las naciones religiosas afrobrasileñas del Sur (el culto conocido como batuque), a Bará Exú, no es posible definirlo de manera sencilla con correlaciones gemelas de conceptos de tierra, paraíso, purgatorio e infierno cristiano. En primer lugar, porque se trata de un mundo dinámico de interligación y equilibrio de fuerzas, donde las existencias reales no son el aspecto exterior de las cosas. De la misma forma, no existe una frontera rígida del bien y del mal, y en el límite entre estos dos espacios estaría Bará Exú Lodê, iniciando el recorrido de la danza del batuque con una llave en su mano, con la que pretende abrir el camino hacia la luz, y una hoz en su otra mano, con la que intenta limpiar el mundo de impurezas y alejar la oscuridad.

Para el batuque Exú Bará ya es considerado como un Orishá, mientras que en el candomblé aún existen controversias sobre si clasificarlo o no como divinidad, ya que algunos estudiosos proponen que es un eggun (alma de un muerto), o un espíritu de la naturaleza (de árboles, piedras, animales, del fuego, etc.) o incluso un espíritu colectivo (egrégoras) creado por un tiempo determinado para ejecutar un trabajo específico. La desinformación en los mismos terreiros y entre la población acabó confundiendo a esta divinidad con un kiumba.

Realmente hay casos en que Esù (o Exú Bará) puede ser el portador de un castigo, inclusive su ejecutor, a pedido de un babalorixá o de un fiel del terreiro. En esos casos, siempre actúa como intermediario de un orishá: de Xangô si fuera un caso de tribunal; de Obaluaié (si fuera un caso de prisión o enfermedad), y así en adelante...

Este controvertido personaje es el único que posee libre tránsito en las nueve partes componentes del mundo, visible o invisible. Así, además de portador de fuerza y mensajero, él es guardián de límites, policía y elemento de unión. Existiría tanto en la tierra, en el fuego, en el agua y en el aire, y en las combinaciones de esos elementos y en los estados de transición entre ellos, incluyendo los cementerios. Sus colores, rojo y negro para el candomblé, o rojo solo para el batuque, representarían lo oculto en potencia sin diferenciación, y la vibración de menor frecuencia en una escalera al cielo pretendida por estas religiones. El aspecto benéfico de Bará Exú permitió el sincretismo, en Porto Alegre, con San Pedro, San Cayetano, San Antonio o San Gabriel.

En el vudú haitiano (culto de origen fon), Papa Legba es el intermediario entre los loas o vouduns (equivalentes a los orishás) y la humanidad. Él está parado en una encrucijada espiritual y da (o niega) el permiso de hablar con los espíritus de Guinea (de donde procede el culto), y se cree que habla todas las lenguas de la humanidad. Él es siempre el primero y el último espíritu invocado en cualquier ceremonia, porque su permiso es necesario para cualquier comunicación entre los mortales y los loas (él abre y cierra el umbral). En Haití, él es el gran portavoz, la voz de los dioses. Legba facilita la comunicación, el discurso y la comprensión. Puede ser visto como el equivalente a Elegguá de los yorubas por su papel de ser el dios de la encrucijada; pero además, Legba también comparte semejanzas con Orunmila, el orisha de la adivinación, quién enseñó a la humanidad cómo utilizar el poderoso oráculo de Ifá.

Él aparece generalmente como un viejo con una muleta o con un bastón, usando un amplio sombrero de paja y fumando una pipa, o esparciendo agua. Lo acompaña un perro, animal sagrado para él. Debido a su posición como “portero” entre los mundos de la vida y los misterios lo identifican a menudo con San Pedro, quién lleva a cabo una posición comparable en la tradición católica. Pero también lo representan en Haití como San Lázaro, o San Antonio. Aquí se observa la enorme similitud sincrética entre los cultos afrobrasileños y afroantillanos, con elementos de la cultura blanca dominante. En Benín y Nigeria, Legba se ve como joven y viril, es a menudo representado con cuernos e itifálico, y su lugar de culto está situado generalmente en la puerta de la aldea o en el campo.

Según el estudio realizado por el babalawo venezolano Rubén Cuevas, defensor de la idea de alejar el sincretismo cristiano de las religiones africanistas para aproximarlo a un sincretismo pagano precristiano, si alguien desea conocer y dar explicación a muchas de las afirmaciones que se hacen sobre Elegguá y con ello separar la superstición de la realidad de lo que las energías de este Osha representan en el panteón yoruba debería estudiar, en la mitología helénica, específicamente al Dios Hermes, el mismo que los romanos llamaron Mercurio; allí se asombrará al encontrar claramente todas las características del Dios yoruba.
También existe una confusión entre los términos Orisha y Osha; mientras que el primero hace referencia al conjunto de divinidades, que tanto pueden ser seres mitológicos, espíritus naturales o ancestrales provenientes de la cultura yoruba, el segundo indica aquellos orishas que por cualidades particulares pueden ser cabecera o guía espiritual de los iniciados en el culto. Ya vemos que no todos los Orishas pueden ser Oshas.
La confusión que muestran los sacerdotes yoruba al tocar el tema de este Osha (Elegguá) y este Orisha (Eshu), es que ambos se desenvuelven en la ley de polaridad o de los opuestos; Elegguá es el mensajero de los dioses yoruba, su fuente de energía proviene del planeta Mercurio y por lo tanto sus energías son personales; por eso se afirma que Elegguá abre y cierra todas las puertas (ley de los opuestos) y los sucesos que se vaticinan por medio de su caracol están enmarcados en el lapso de un año; de allí nace ofrecer sacrificios a este Osha anualmente. Eshu maneja también la ley de polaridad, pero solo en el marco del binomio premio–castigo y en función de la ejecución correcta de nuestro destino, y sus energías provienen del planeta Urano, son impersonales y muy destructivas en su arista negativa.
Es falso que Eshu baje a la tierra a perturbar el destino del hombre, como muy a menudo se dice; Eshu es Ashelú (que en yoruba sería "policía") universal; este Orisha no se puede sobornar con ofrendas, no es un niño caprichoso como se afirma, es sencillamente un vigilante, para que el destino que prometió cumplir un hombre en la tierra, efectivamente se cumpla; por eso Eshu puede generar sucesos desagradables o negativos al hombre, pero siempre en función de su destino y usando el binomio premio–castigo; es decir, los sucesos negativos generados por este Orisha, son un correctivo para traernos de vuelta al camino o sendero correcto, tal y como lo haría un policía ante un delincuente que viola las leyes de la sociedad. Quizás de allí parta la aseveración de que Elegguá y Eshú son una unidad, son lo mismo, pero eso resulta falso también, pues Eshu es la multiplicidad, mientras Elegguá es la unidad.

En la mitología de la religión yoruba existen varios errores con respecto a Eshu, el primero afirma que Eshu existió siempre y que no lo creo Oloddumare (Dios o el Todo), que solo despertó cuando el Todo pronunció sus palabras para crear la luz; los versados en el origen del universo saben, que fuera del Todo no puede existir nada, pues no sería el todo y precisamente fue Hermes el que entregó a sacerdotes del antiguo Egipto el origen de la creación. El segundo error es el que afirma que Eshu es incapaz de crear, esto tampoco es cierto, él si puede crear, solo que sus creaciones son Titanes o monstruos, o sea seres sin conciencia propia u "oscuros" o "elementales" (a diferencia de las creaciones de un Osha, que son siempre seres concientes que saben distinguir entre el "bien" y el "mal"); sin embargo Eshu no los genera, pues Orunmila se lo impide con su guadaña castradora. El tercer error es creer que Elegguá y Eshu son un binomio, por lo tanto son una unidad y son lo mismo, pero resulta que cada Osha y Orisha que bajó desde el cielo a la tierra vino acompañado de un Eshu, entonces deberían ser un binomio también Shangó y Eshu; Agayú y Eshu; Obatalá y Eshu, etc.


Como podemos apreciar, la confusión que rodea la palabra Eshu puede ser clarificada mediante el estudio y la tradición religiosa. Los interesados deberían acudir a las fuentes, representadas por los tratados de Ifá que son los que, en definitiva, cuentan la historia de manera clara y fidedigna.

Si la confusión se apoderó de la visión yoruba, algo semejante sucedió en la visión propia de un culto sincrético como es la Kimbanda. Con la nueva codificación de este ritual, surgida hace relativamente pocos años, la imagen de Eshu (distorsionada por los primeros investigadores umbandistas) adquiere características muy diferentes en nuestra concepción actual.
La conocida "Kimbanda de Alto Astral" presenta entidades con características muy complejas, tan complejas que serán analizadas en un próximo artículo.
El Santo de cada signo del zodiaco

La tradición esotérica asociada con los signos del zodiaco de un santo venerado en el catolicismo. Conozca el santo de cada signo y saber qué situaciones y cómo puede ser invocado.

Según la tradición católica, los santos fueron personas especiales que han participado de manera intensa a la fe y ayudar a los demás. Por lo tanto, son adorados como un ejemplo a seguir, y se invoca como protector, estar cerca de Dios.

A través de los siglos, muchas leyendas que rodean la historia de vida de cada santo. Muchas tradiciones se han desarrollado en torno a su culto, y empezaron a ser invocada en situaciones concretas.

La astrología acabó identificando en determinados santos características presentes también en los signos del zodiaco. Por lo tanto, algunos de ellos son considerados como protectores de los indígenas de ciertos signos.

Aquí el santo o santa asociados con cada signo.
Usted puede utilizar no sólo para la señal santa, sino también una que se adapte a la situación o pedido que se quiere realizar.

ARIES
San jorge
Se invoca para hacer nuevos amigos

TAURO
San Sebastián
Se invoca a fortalecer las relaciones familiares y amistades

GEMELOS
Santos Cosme y Damián
Se invoca para tener más paz

CANCER
Nuestra Señora del Monte Carmelo
Afirmó haber más armonía en la novela

LEO
San Jerónimo
Llamados a ser más atractivo

VIRGEN
San Roque
Llamado a tener siempre la salud

LIBRA
San Bartolomé
Se invoca para ganar más dinero

ESCORPIO
Santa Ana
Llamado a atraer más amor

SAGITARIO
Santa Bárbara
Se invoca para lograr un ser querido

CAPRICORNIO
San Lázaro
Se invoca para poner fin al conflicto

ACUARIO
Sao Paulo
Se invoca para garantizar el trabajo y el dinero

PISIS
Nuestra Señora de los Navegantes
Se invoca para encontrar trabajo y tener éxito

Fuente: Almanaque Astral tema, No. 98, Abril/2011

(el sincretismo que se ve mas arriba, no es el mismo para todas las lineas, por lo tanto este texto es a modo informativo) Religionesafro - Afroumbanda
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